CAMAGÜEY.- Octubre de 1984 fue un mes muy recordado, sobre todo por los trabajadores de la Salud en esta provincia. El acontecimiento traía consigo muchas expectativas, y la voluntad extrema de mejorar el estado sanitario de la población, aparejado a la necesidad de provocar cambios en los estilos de vida y en las costumbres higiénicas, siempre en beneficio de la comunidad, y fue mediante el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, que abrió sus puertas a La Habana en 1983.

El Simposio Provincial de Medicina Familiar, desarrollado en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, de esta ciudad, sirvió de escenario a directivos del sector y una representación de galenos y enfermeras (os), para exponer, debatir y sugerir, qué más puede y debe hacerse con vista a convertir el 2017 en el Año de la Medicina Familiar en Cuba, dada la experiencia adquirida y los aportes concernientes a los indicadores de Salud más importantes en el país.

Sin lugar a dudas, salieron a la luz insatisfacciones y las comparaciones propias de la vida misma. No es igual que un médico tenga bajo su responsabilidad atender, desde su óptica bio-psico-social a 120 familias, como aquellos ocho fundadores del proyecto ideado por Fidel Castro, aunque muy jóvenes, que a las 1 500 personas, y a veces más, acogidas en cada uno de los 674 consultorios de este tipo en la provincia, por supuesto, debido a la generalización, extensión del propósito y cambios en la situación económica actual.

Con ese prisma transcurrió la cita científica, donde sesionó un panel relacionado con un manual de la calidad por la excelencia en la Atención Primaria de Salud (APS), expuesto por los doctores Alina León de la Torre, presidenta del Capítulo Provincial de la Sociedad Científica de la especialidad, y Alberto Llanes Rodríguez; y otro que integró el tema del Programa y la vinculación entre el médico y el personal de enfermería, a cargo de las doctoras Ana Cristina Acosta Cuéllar, Mayelín Formentih Zayas y Sonia González Vega, esta última jefa del departamento provincial de APS.

El método clínico en ese nivel de atención médica fue abordado por el doctor Ismael Ferrer Herrera, con importantes contribuciones debido a su vasta experiencia, y de igual manera el doctor Claudio Abreu Viamontes, especialista en Medicina Interna, uno de los profesores que iniciaron el Programa hace casi 33 años, refirió la necesidad de revisar la interrelación entre la APS y la secundaria (hospitales).

Garantizar el diagnóstico precoz y la atención médica integral continúa como uno de los pilares de algo que en sus inicios parecía quimera devenida realidad incuestionable. Es por eso que los niños, con especial énfasis los menores de un año, la mujer en edad reproductiva, los adolescentes y los adultos mayores, son puntales en ese nivel de atención, con el justo reclamo que requieren de los especialistas integrantes del Grupo Básico de Trabajo a la hora de las interconsultas, con el imperativo de convertirlas en docentes.

No olvidar, y así trascendió, las investigaciones que respondan a las exigencias de los cubanos, y el incrementar la cantidad de este tipo de encuentros, en los cuales sobresale esa ciencia que eleva el nivel científico de los profesionales.

El 19 de mayo quedó instituido como el Día Mundial del Médico de Familia desde el 2010 por la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA), por su siglas en inglés, con el interés de reconocer la importancia de los médicos de familia en la atención de salud a toda la población.

De los ocho fundadores del Programa en la provincia de Camagüey, estuvieron presentes las doctoras Alina de la Paz Carmona, Alina María León de la Torre, y María del Carmen Romero Sánchez, todas especialistas de 2do. Grado en Medicina General Integral (MGI), las dos primeras mencionadas se desempeñan aún como médicas de familia y la última es la Rectora de la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, de Camagüey, quien resumió el evento con la certeza de que la jornada laboral puede aprovecharse aún más, y hacer bien lo que a cada cual le corresponde, modos de actuar que beneficiarán un mejor funcionamiento del sistema para entonces ir en busca de la excelencia de estos servicios.