CAMAGÜEY.- Con una sencilla y muy sentida ceremonia se le rindió postrer tributo al Profesor Manuel Oliva Palomino, Pediatra de Excelencia en Cuba, en el hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, donde dedicó su vida desde 1960 entonces como laboratorista, del cual no se desvinculó hasta la hora de su deceso, y en cumplimiento de su última voluntad sus cenizas fueron esparcidas en las inmediaciones de la propia institución.

El Dr. Reinaldo Pons Vázquez, director del centro y su discípulo por muchos años, tuvo la triste responsabilidad de hacer cumplir su deseo, en compañía de sus familiares más allegados, compañeros, amigos, todos los que tuvieron la oportunidad de firmar y escribir su sentir en un Libro de Condolencias situado ante sus cenizas.

Dijo que Oliva comenzó a trabajar a los 14 años como auxiliar general en el hospital de su ciudad natal, Manzanillo, hoy provincia Granma. Hijo de una familia humilde nació el 16 de diciembre de 1935.

Añadió que: “A él lo admiramos por su privilegiado talento, y también por ser un hombre sencillo, cordial y con un gran sentido del humor”.

El Dr. Pons expresó: “Oliva es de los hombres que luchan y vencen, así en presente, porque a los 29 años de edad comenzó sus estudios de Medicina en Santiago de Cuba. Quería especializarse en Microbiología, de acuerdo con sus antecedentes, mas las necesidades del país hicieron que cambiara el rumbo de vida. Necesidades de aquellos tiempos que agradecemos todos, pues bebimos de su sabiduría que parece infinita”.

Él preconizaba con su ejemplo y la ética en su profesión fue una de sus más llamativas virtudes, manifestó; se comunicaba con sus niños y familiares de una manera muy especial. Estudió en Inglaterra en 1977 en un nivel de especialización que supera a la Maestría y que se denomina, Senior Teacher, auspiciado por la Organización Mundial de la Salud, en específico por la UNICEF.

Aunque nunca desatendió la Pediatría en el concepto más amplio de la especialidad, Oliva encontró el camino para vincularse a los laboratorios y fue cuando comenzó a atender a niños con leucemia y luego a los aquejados de cáncer; es por eso que hoy hombres y mujeres agradecen su sapiencia porque crecieron, son útiles y tienen calidad de vida gracias a su dedicación y empeño. Las familias de estos son igual sus eternos agradecidos e incluso de otras partes del mundo, aseguró.

Por su trayectoria excepcional en la medicina, la docencia, más de 15 libros publicados y la investigación, el Profesor Titular Manuel Oliva, recibió múltiples reconocimientos y condecoraciones como: las medallas Manuel Piti Fajardo, la de Colaborador Internacionalista, por sus aportes al Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), Hijo Adoptivo de la Ciudad y la Réplica del Escudo de la Provincia de Camagüey que otorga la Asamblea del Poder Popular en este territorio.

Lo conocieron en más de 30 países de Europa, Asia, África y América Latina, como asesor de la OMS, y como internacionalista.

Nunca olvidó sus orígenes. Agradecía a sus padres, a Fidel, de quien sufrió su pérdida, y al sistema social escogido por la mayoría de este país.

Al referirse al Programa de Atención Materno Infantil el Profesor Titular y Consultante decía a menudo: “El secreto de nuestro éxito está vinculado a lo social, en las garantías que ofrece el Estado, porque en estos casos lo que decide es la voluntad política del gobernante, quien lo hace cumplir”.

El Profe Oliva falleció en la tarde de ayer en el Camagüey que no lo vio nacer, pero lo acogió como un hijo. Él se adueñó de cada niño atendido y de su familia. También de sus compañeros y alumnos, esos que tienen la responsabilidad de llevar adelante su legado.

El Dr Pons, antes de esparcir sus cenizas concluyó la ceremonia con el agradecimiento a su esposa e hijos, quienes lo apoyaron y supieron ceder espacio de su intimidad en beneficio de otros, y aseguró: “Lo recordaremos en presente, al Doctor, al Profesor, al Maestro, al Amigo. Profe, descanse en paz; nosotros sabremos continuar con sus enseñanzas”.