CAMAGÜEY.- La Empresa Azucarera que más caña siembra en Cuba, puede mantener esa distinción si la humedad de los suelos cede, principalmente en el sur de la provincia, y avanza la preparación de tierra afectada por la lluvia hasta la fecha.

El ingeniero Jorge Batueca Martínez, director de caña de AzCuba en la región agramontina, aseguró que disponen de la maquinaria, el combustible y el herbicida suficientes  para superar las 200 hectáreas diarias plantadas de la gramínea, cuyo programa de primavera  -deficitario hoy en más de cuatro mil hectáreas-, lo deciden los productores cañeros de los ingenios Panamá,  “Batalla de las Guásimas”, Brasil, incluidos los abastecedores de “Cándido González”, en Santa Cruz del Sur.

“Tenemos en proceso más de 17 000 ha., pero nos faltan por roturar  unas siete mil, sobre todo en el sur por el alto grado de humedad de los suelos, pero tan pronto deje de llover podemos recuperar ese atraso. No vamos a renunciar al plan de más de 24 600 hectáreas”

Batueca Martínez, informó que las 246 brigadas organizadas para la siembra se fortalecen con obreros industriales y, además,  han fabricado más de 198 “lunajot”, implemento que se acopla detrás del  tractor y sustituye la carreta en las áreas mojadas para humanizar la faena en condiciones climáticas adversas.

¿Cuál es su apreciación agrícola para la venidera zafra, a la que se sumará el Panamá?

A pesar del clima variable (seco y lluvioso) en los últimos años las plantaciones cañeras han mejorado y en estos momentos estimamos no menos de 2,3 millones de toneladas a moler… con un promedio de 43 ton. por hectárea.

El Panamá, con una proyección de 30 000 toneladas de azúcar para la próxima zafra, y el ·Batalla de las Guásimas”, disponen de materia prima para cien días de molienda, y el “Siboney”, el que más tensa disponibilidad de caña propia presenta, puede garantizar 20 mil toneladas del crudo sin vinculación foránea.

Sin embargo, la recuperación de la colonia cañera para próximas zafras azucareras cumplidoras, continúa bajo las amenazas de la preparación tardía de la tierra, la carencia de variedades de semillas de calidad y siembras de mayor población vegetativa y casi la ausencia total de la resiembra o rehabilitación de la mayoría de los campos,  muy por debajo de la modesta aspiración de 60 tonelada por hectárea, bajos  rendimientos que desaprovechan las capacidades productivas de las cosechadoras digitalizadas con el sobre gasto energético entre surcos vacíos.