La propuesta surgió de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en este territorio, por sus intervenciones en la Calle Maceo, el Paseo Temático de los Cines, el Parque Botánico Julián Acuña Galé y el asesoramiento de los trabajos en la Calle República y en el Parque del Amor.

“Nuestro Wily, como le conocemos en Camagüey, ha tenido siempre una labor en el desarrollo de la ciudad, a veces vinculado con el tema de restauración, otras con la integración de la arquitectura dentro del Centro Histórico, que nos parecía justo reconocer”, declaró a la prensa Aileen Marín González, presidenta del jurado.

El arquitecto Henry Mazorra y Elizabeth Monteagudo, directora técnica de la Empresa de Restauración, fueron los otros encargados de valorar el expediente de Rodríguez Ramos, proyectista de la Empresa de Proyectos de Ingeniería y Arquitectura (EPIA-11), y presidente del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental (CODEMA) en el territorio.

Este profesional, con más de 15 años de experiencia, recibirá el lauro el próximo lunes, primero de febrero, en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, como parte de las actividades del X Simposio Internacional “Desafío en el Manejo y Gestión de Ciudades”.

El Premio Alarife Público Fulgencio Arambula reconoce en el año los resultados de la calidad constructiva de personas e instituciones, a través de la materialización de proyectos arquitectónicos o sobre la base de conceptos y metodologías en acciones que propician un sostenible desarrollo económico, cultural y político del Centro Histórico de Camagüey.

Ya fueron galardonados los profesores universitarios Lourdes Gómez Consuegra y Oscar Prieto; los arquitectos Mario Valmaseda y Rafael Rivera, por las labores en el Parque Agramonte; el maestro de obra Elpidio Sed Nieves, yesero que enseñaba en la Escuela de Oficios Francisco Sánchez Betancourt; y entre las empresas, la Inmobiliaria de Turismo de Camagüey.

Marín González, directora de Proyectos en la OHCC, explicó que el nombre del lauro resalta a Fulgencio Arambula, por la connotación social de su ejecutoria como alarife público del Ayuntamiento de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, debido a su apreciación del desarrollo de la arquitectura, “al tratar de conservar para que no riñera nunca la imagen del espacio público con lo que se estaba construyendo”.

Por la falta de documentación de los XVI y XVII, las investigaciones históricas de la OHCC parten de la segunda mitad del siglo XVIII, con la consolidación de las intervenciones urbanas en la ciudad y la emergente necesidad de regular y velar por la calidad de las construcciones, concernientes al poder administrativo, de ahí el surgimiento de la figura del alarife público en el Ayuntamiento.

“La zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2008, es esa ciudad del siglo XVIII. Gracias a él (Fulgencio Arambula) se consolidan todos los valores arquitectónicos que estamos tratando siempre de conservar”, enfatizó Marín González.

{flike} {plusone} {ttweet}