Compartió criterios relacionados con el incremento de personas con tal padecimiento, en correspondencia con el alza en la adicción de fumar y aseguró que la cantidad de estos casos reportados supera la sumatoria de los cánceres registrados en mamas, próstata y colon, sin pasar por alto que los tumores malignos son la primera causa de muerte en Cuba.

Mención aparte mereció el Profesor Amaranto Borges Alfonso, cirujano del hospital Amalia Simoni, fallecido en el 2001. Él marcó un hito en la provincia y a nivel nacional, por su sabiduría en intervenciones quirúrgicas torácicas, cuyos conocimientos puso en manos de sus alumnos, uno de ellos el propio Profesor Miguel García, también director del centro hospitalario que está de cumpleaños desde ayer.

El Dr. García dijo al auditorio que desde ya y durante todo un año debe trabajarse en función del aniversario 55 de la institución camagüeyana, siempre bajo el concepto de llevar las experiencias valederas en función de curar o mejorar la calidad de vida de los pacientes; de ahí la idea de esta Jornada, bajo la égida de: Hacia un conocimiento científico intrahospitalario, con las presentaciones de Tesis de Doctorados y Maestrías.

Los Profesores Pedro P. Vejerano, Enrique Flores y Justo de Lara, al presidir la puesta de los temas libres.Los Profesores Pedro P. Vejerano, Enrique Flores y Justo de Lara, al presidir la puesta de los temas libres.Quince temas libres fueron expuestos ante la presidencia integrada por los prestigiosos Profesores Pedro Pablo Vejerano García, Enrique Flores Miranda y Justo de Lara Abad. Un debate enriquecedor y muy especial, como la puesta misma, resultó: Aspectos éticos del final de la vida, por la MS. c. Dra. Sarah López Lazo, quien la dedicó a su hija, joven médica fallecida, pero que abarca una serie de principios que en la dinámica de la vida no son tenidos en cuenta.

Diversas intervenciones apoyaron sus criterios, e incluso se adoptó la medida de dedicar una Jornada Científica solo a este tema que se vincula con la unión que debe haber entre el enfermo, su familia y el equipo médico; todo esto incluye el derecho a morir con dignidad, acompañado, con afecto, y con un adecuado manejo del dolor.

La Dra. Sarah abogó por una Unidad de Cuidados Intensivos con las puertas abiertas, como se mantuvo años atrás en ese hospital y en la de igual condiciones del Centro de Atención Cardiovascular, y citó además estas palabras de Sócrates: “Yo haría solamente el ridículo ante mis ojos si abrazara a la vida y me aferrara a ella cuando no tiene más que ofrecer”.

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