Según directivos del Ministerio de la Agricultura (MINAG), la actual sequía repercutirá en las producciones del último cuatrimestre del año, donde se pronostican rendimientos bajos.

“Un racimo se demora en formar entre 90 y 100 días, si en esa etapa no le llueve bien, su formación se demora, salen más pequeños y los plátanos, además de no adquirir el peso acostumbrado, desarrollan mucha cáscara al punto de mantener en su madurez unos filos como si estuvieran verdes”, explicó Melquiades Kens Denestan, especialista de la delegación del MINAG en Camagüey.

Las variedades del plátano entendidas como vianda en la provincia, los llamados burro y macho, cubren más de 5 600 hectáreas, y su momento óptimo de siembra lo constituyen los meses de julio y agosto.

“Depender de las precipitaciones no hace vulnerables. En el municipio tenemos dos cooperativas líderes a nivel provincial en la producción del plátano, pero ese liderazgo lo sostienen, sobre todo, sus capacidades de riego. En las demás unidades que no disponen de sistema alguno para irrigar, no les queda otra opción que esperar por las lluvias, porque además hay muchos embalses deprimidos”, argumentó Lizardo Rodríguez García, especialista en cultivos varios de la Empresa Agropecuaria de Vertientes.

Además de los bajos rendimientos esperados para finales de año, la sequía también comprometerá los alimentos del 2016, pues lo plantado ahora se cosechará para ese entonces.

Mantener alistadas las áreas de siembra resulta la estrategia para disminuir el impacto de la sequía sobre el plátano, que dispone hasta hoy de más de unas 433 hectáreas listas para plantar y 350 más en la última etapa de preparación.

Los municipios de Santa Cruz del Sur, Guáimaro y Minas registran las mayores afectaciones por la sequía, que debe extenderse en los próximos meses según los pronósticos del Centro Meteorológico Provincial de Camagüey.

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