Las 534 hectáreas en crecimiento, aunque representan el 92 % de lo planificado hasta hoy, significan un importante despunte con respecto al parco desarrollo del 2014, cuando además Camagüey sufrió de un notable incendio en la meseta de San Felipe, el mayor macizo boscoso del territorio.

“Este avance en la plantación se debe, sobre todo, al impulso en la siembra de posturas que sobrepasan casi en 200 000 las 592 900 logradas el año pasado. Hay que destacar que lo que hemos obtenido hasta ahora ya supera nuestro actual plan anual”, aseveró Adalberto Marrero Hernández, especialista en silvicultura de la Empresa Forestal Integral de Camagüey.

El pino, la acacia, el eucalipto y la casuarina constituyen las especies más cultivadas en los bosques artificiales camagüeyanos, debido a su adaptación a los suelos de la provincia y a sus beneficios como madera aserrada y para la creciente producción tabacalera.

Los bosques naturales de Camagüey aportan maderas empleadas en la farmacéutica como el mangle, la ganadería como el algarrobo y, aunque con menos presencia, no faltan maderas preciosas como el júcaro.

La reanimación boscosa demuestra con creces la recuperación de la “Forestal” en Camagüey, aún empeñada en su resarcimiento financiero.

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