“A petición de muchos de nuestros usuarios videntes llevamos a la tinta algunos de los libros que recibimos en la última feria del libro”, comentó Nadia Díaz Rodríguez, quien por 17 años ha atendido la sala destinada a los ciegos y débiles visuales de su municipio.

“La iniciativa se ha materializado con los volúmenes más cortos, usando hojas desechables, y ha tenido un gran impacto entre los lectores el Compendio de la Convención de los derechos de personas con discapacidad, donde se destaca la igualdad de condiciones en el acceso la cultura, educación, maternidad, justicia...”, destacó Nadia, quien motivó comentarios referentes a la importancia del texto para la comprensión e inclusión de ese sector en la sociedad.

Otra de las experiencias expuestas fue la actividad de promoción de lectura, efectuada en la cabecera provincial, a propósito del Día mundial sin fumar, ejemplo de cómo vincular los libros con efemérides o temas que eduquen y dejen una enseñanza.

Los padecimientos que provoca el tabaquismo y consejos para alejarse de ese mal hábito fueron algunas de las principales temáticas que propiciaron la reflexión y pueden encontrarse abordadas por especialistas en volúmenes en tinta como Espacios sin humo, de Magalis Martínez Hurtado, y Psicoterapia para aprender a vivir, con muchos más temas de interés para quienes padecen una discapacidad; este último escrito en braille.

Las áreas especiales de las bibliotecas son espacios dedicados a personas con discapacidad, fundamentalmente a los ciegos y débiles visuales, que son quienes más dificultades enfrentan para acceder a la información a través de los libros.

En estas salas se conserva la bibliografía en braille, se les lee o escribe algo cuando lo necesitan y se proyectan actividades extensionistas de promoción o rehabilitación para quienes no pueden llegar hasta allí.

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