La cantidad de agua en las represas destinadas a las labores agrícolas es el menor, mientras que las destinadas  al consumo humano registran el 49 por ciento como promedio, por lo que los expertos descartan grandes afectaciones a la población en períodos cercanos.

En estos momentos la represa Cubano-Búlgara apoya a la Santa Ana, que abastece al municipio de Nuevitas y el balneario de Santa Lucía, donde existe una de las situaciones hidrológicas más complejas, y desde la Caonao se bombea hacia la Pontezuela, una de las suministradoras de la ciudad capital.

Por otra parte, el régimen de precipitaciones en la provincia está a un 73 por ciento, con respecto a la media histórica para el actual mes que es de 192,6 milímetros de lluvia, y el Centro Meteorológico local pronosticó insuficientes registros para el trimestre mayo-julio.

Sergio Barrios, delegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos en la provincia, comentó que la entidad atiende directamente a 42 poblados, de los cuales seis dependen de aguas subterránes y se aprovisionan totalmente por camiones cisternas, lo cual implica mayor gasto de combustible.

Al resto se le bombea agua cada dos o tres días, al contar con reservas superficiales pero encontrarse estas sumamente deprimidas.

Actualmente un conjunto de entidades estatales y especialistas de la Delegación de Recursos Hidráulicos estudian las posibles alternativas para abastecer a cerca de 500 comunidades, de continuar el pobre régimen de lluvias, según la versión digital de Radio Cadena Agramonte.

Entre las principales medidas se cuentan la explotación de pozos en las zonas rurales, el traslado de agua por camiones cisternas, el estricto control e inspección en la red de distribución para evitar pérdidas, y la observación del manto freático en los tramos desfavorecidos. 

Camagüey, con más de 15 mil 400 kilómetros cuadrados, tiene 54 represas y posee pocos ríos de alto caudal, por lo que el  ahorro de agua resulta vital para el desarrollo económico y social.   

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