Michel Ballate Camejo, director de la Empresa Agroindustrial de Granos Ruta Invasora, dijo que no existe dificultad para el alistamiento de las combinadas necesarias para el nivel de recolección de abril y mayo, pero sí para junio y julio cuando la siega aumenta considerablemente.

En ese caso hay limitaciones para situar en los talleres rodamientos, esteras de rodaje y baterías para arreglar todo el parque requerido para esa próxima etapa.

Durante los meses de mediados de año la cosecha puede llegar hasta las mil toneladas cada día.

El directivo agregó que la maduración de las plantas muestra atraso por las dificultades para suministrar suficiente agua a las plantaciones, las cuales suman ocho mil 600 hectáreas sembradas desde noviembre del pasado año.

Esa superficie recibió el beneficio del líquido a partir de pozos, pues los embalses que sirven a los arrozales tienen disponible para el cultivo solo el 10 por ciento de lo que almacenan.

Ante esa eventualidad adversa y para no renunciar a conseguir una alta recolección, se puso en práctica la irrigación óptima, que consiste en realizar el regadío en los tres momentos imprescindibles, llamado hidromódulo, para el desarrollo biológico de las plantas.

A pesar de los contratiempos, la provincia espera sembrar en el año arrocero 21 mil 300 hectáreas, con las cuales podrían producirse alrededor de 35 mil 200 toneladas de arroz molinado, comercializado después por el Ministerio de Comercio Interior, mayormente para cubrir la canasta familiar mensual.

Ballate explicó que llegar a ese propósito demandará de incrementar la eficiencia en los secaderos y molinos, sometidos estos a una costosa modernización tecnológica en los últimos años.

El 76 por ciento del cultivo de arroz  en Camagüey, lo tienen los campesinos afiliados a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, muchos beneficiados por la entrega por el Estado de terrenos en usufructo.

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