De acuerdo con las informaciones ofrecidas por autoridades de la Salud, el lema escogido para la ocasión Alimento seguro: del campo a la mesa, constituye un llamado a que la alimentación con estas características es una responsabilidad compartida e incluye a los campesinos, fabricantes, expendedores y consumidores.

Para el sistema sanitario esta cuestión es una prioridad por asociarse, de manera directa, a las enfermedades transmitidas por lo que se come.

Debido a la trascendencia del asunto Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la salud (OPS) emitió un comunicado en el que expresa: “… la comida puede estar contaminada con bacterias, virus, parásitos y sustancias químicas que pueden provocar más de 200 enfermedades, desde diarrea hasta cáncer”.

En el que añadió: “Cada año, alrededor de una de cuatro personas en las Américas sufre un episodio de una enfermedad transmitida por los alimentos. Estos incidentes tienen un impacto mayor en los grupos vulnerables, particularmente niños, embarazadas y adultos mayores.

Además, las fallas en la seguridad de los alimentos pueden tener un impacto no solo en la salud pública, sino también en la economía de nuestros países”.

En los tiempos que corren hay que contrarrestar los contaminantes químicos y biotóxicos, que son utilizados con asiduidad en los cultivos y en la maduración acelerada de productos del campo, sin olvidar los pesticidas para disminuir la presencia de vectores. Estos trastornos son prevenibles con una manipulación correcta.

La OMS recomienda cinco reglas de oro a tener en cuenta y ellas son: mantener la limpieza, separar los alimentos crudos de los cocinados, cocinarlos completamente, conservarlos a temperaturas seguras y utilizar agua y materias primas inocuas.

En Cuba, con un sistema de Salud encaminado a que lo óptimo es prevenir y no curar, basado en la Atención Primaria de Salud (APS), con los médicos y enfermeras (os) de la Familia como pilar fundamental, cobra un papel vital el desempeño de la promoción y educación para la salud, y que su impacto llegue a todos en la comunidad. Solo así el alimento llegará seguro del campo a la mesa.

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