CAMAGÜEY.- Que casi todos los periodistas dispongan hoy de teléfonos celulares constituye una oportunidad para el reflejo inmediato de los hechos, de la vida. Que las instantáneas tomadas con esos y otros dispositivos móviles tengan toda la calidad posible fue la motivación para el taller que ocupó este martes la Jornada de la Prensa.

Fotografía con MOJO (abreviatura del inglés Mobile Journalism, o Periodismo móvil, y también alusión al típico aliño con el que los cubanos sazonamos ciertas comidas) tituló el fotorreportero del periódico Adelante, Leandro Pérez Pérez, este acercamiento a los principios de la fotografía, el fotoperiodismo y las herramientas para minimizar la desventaja que en cuanto a calidad de la imagen presentan los dispositivos móviles.

Luz, procurar siempre mucha luz a lo fotografiado, aprovechar las primeras y las últimas luces del día, fotografiar bajo el sol del mediodía solo si la noticia ocurre invariablemente a esa hora y para ello emplear flash de relleno, acercarse a los motivos para no emplear el zoom del teléfono, evitar las obturaciones bruscas fueron algunos apuntes; mas los principales consejos se dedicaron al contenido.

Componer con intencionalidad determinando adecuadamente el centro de interés y ubicándolo en un punto crítico del plano, aprender la riqueza de las líneas o del enmarcado para la composición; preferir la simplicidad, los detalles, esa imagen interesante que rellena la imagen, más que los amplios ambientes, serán recomendaciones a practicar por colegas de la radio, corresponsales nacionales, estudiantes y profesores de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz y otros presentes en la capacitación promovida por la Unión de Periodistas de Cuba en la provincia.

Los asistentes a este “aderezo” que contribuirá a una presencia más intencionada de las imágenes del Camagüey a través de sus profesionales de la prensa en las redes sociales, conocieron además de aplicaciones para el tratamiento fotográfico.

Y en el “paladar” quedó, fijado, el primer ingrediente-premisa que el profe recordó, el “plato fuerte” del fotoperiodismo:  cada instantánea debe responder al menos, a tres de las cinco preguntas clásicas del oficio reporteril (¿qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿por qué?).