CAMAGÜEY.- Decir que la provincia de Camagüey cerró el 2018 con la mejor tasa de mortalidad infantil entre todas las del país, con 2,6 fallecidos por cada mil nacidos vivos, ya no es noticia. Ahora se trata de conocer qué se ha hecho, cómo, y sobre todo, cuánto resta por conquistar. Aunque parezca imposible, siempre quedan resquicios que, de solucionarse, pueden mejorar los resultados, o mantenerlos, sobre todo si tenemos en cuenta que ese no es el único indicador del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI).

Para exhibir logros del primer mundo, como pasa en Cuba, se requiere de mucho esfuerzo por parte del Estado, de los trabajadores del sector de la Salud Pública, y el aporte de la población con una planificación familiar adecuada y un diagnóstico temprano de dolencias que deben ser equilibradas antes de un embarazo, como la hipertensión arterial, la diabetes, las cardiopatías, la obesidad o el bajo peso.

Ante esos y otros padecimientos, la interesada tiene que asistir a su médico de familia, y este dominar la situación para que la mujer conciba su hijo en el mejor momento, cuando esté controlada. Todas poseen el derecho de tener descendencia; sin embargo, el momento oportuno garantiza, en buena medida, un parto normal y el bienestar del bebé y la madre.

Estar alertas para evitar las infecciones de transmisión sexual resulta vital, ya que por esta causa las Trompas de Falopio se obstruyen con el consabido impedimento de la transportación del óvulo fecundado; al no ocurrir como debiera queda en el camino, y se produce lo que conocemos como embarazo ectópico o extrauterino. Muchos expertos alertan que un embarazo extrauterino no diagnosticado a tiempo puede llevar a la mujer hasta a la muerte y fue este uno de los motivos de morbi-mortalidad materna.

En los días que corren adolescentes y jóvenes comienzan muy temprano sus relaciones sexuales, hasta por imitación dentro de su grupo etario. Si tenemos en cuenta que la anatomía en estas edades no está lista para el sexo y le añadimos que no siempre usan el condón, estamos frente a tres problemas: las infecciones transmitidas por esa vía, el embarazo no deseado y el aborto, y ni una sola de esas variantes es buena para la salud de las muchachas. En caso que decida parir, es igual un peligro para la joven y el bebé.

El parto normal es fundamental, hay que evitar el que se produce antes de las 37 semanas de gestación y la llegada de niños con menos de 1 500 gramos a la hora de su nacimiento, por todo lo negativo que trae para el futuro en esos pequeños.

Sería innumerable la cantidad de aspectos a tener en cuenta para lograr un embarazo óptimo y un niño nacido con todas las de ley, pero eso sí, en todos los casos la pareja influye y determina, pues luego de detectada alguna dificultad deben seguir y obedecer las orientaciones del especialista. Hay que creer fehacientemente que la cesárea solo se realiza cuando el criterio médico así lo estime, y después del parto cumplir las instrucciones respecto a la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses y hasta los dos años combinada; la interrelación psicológica madre-hijo que ello facilita es insustituible y su importancia para el desarrollo del pequeño, incluso el intelectual.

Si la familia y los sectores de la Educación y la Salud Pública van de la mano en estos intereses, habrá menos adolescentes embarazadas; disminuirán el número de abortos voluntarios, los partos pretérmino, los niños con bajo peso al nacer, todo lo cual influirá no solo en sustentar los aciertos de los cuales tanto nos enorgullecemos, sino la calidad de vida de la población infantil y adulta.