CAMAGÜEY.- Mientras el huracán Michael hacia estragos en el noroeste de La Florida, Estados Unidos, en Camagüey, en horas de la tarde de ayer, se registraban tormentas fuertes, asociadas con lluvias y descargas eléctricas que afectaron el servicio energético en distintos puntos de la urbe con más de 300 mil habitantes.

Nancy Ordanza, jefa de turno del Departamento de Pronósticos del Centro Meteorológico, dijo, que en unas dos horas, cayeron numerosas precipitaciones, consideradas intensas por el corto tiempo en que se produjeron.

El pluviómetro, ubicado en la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico, en la Avenida de La Libertad, en la barriada de La Caridad, reportó 51,8 milímetros, mientras 46 el del correo central en la Plaza de los Trabajadores y 41 en la Plaza San Juan de Dios, informada por el aficionado Juan Pérez.

El ingeniero Ayrán Díaz Valdés, director técnico de la Empresa Eléctrica Camagüey, confirmó a Adelante.cu, de que hubo tres averías primarias, como la ocurrida en la esquina de San José y Bembeta, en el reparto América Latina, donde un rayo partió la punta del poste y provocó afectaciones en la cruceta, aisladores y en otros componentes.

Otros diez daños se originaron en el servicio secundario, incluido el cambio de transformadores, en tanto, en el área de atención a la población, se registraron 32 reportes de clientes.

Una descarga eléctrica incidió en la avería de un interruptor de la subestación eléctrica Camagüey 3, que trajo la paralización del servicio –ya restablecido-- en trece barrios residenciales de repartos del sur de la ciudad, densamente poblados.

Alejandro se mantuvo incólume en lo alto de la escalera. Alejandro se mantuvo incólume en lo alto de la escalera.

CON LA BRIGADA DE LELE

El cielo se iluminó de estrellas. Aunque a oscuras la brigada de Luis Pérez López (Lele) llegó alrededor de las 9:00 de la noche a solucionar la interrupción de San José y Bembeta. Los vecinos del barrio vieron más cerca la restauración, confiados en el trabajo de este trío de linieros y no tener que pasar toda la madrugada sin corriente.

En lo alto de la escalera se mantuvo el espigado Alejandro Campos Guerra, de 192 centímetros (6.3 pies). Allí, con la ayuda de Lázaro Romero López, reparó el poste, con una barrena abrió los orificios para atornillar la cruceta y llevarla al lugar preciso para aligerar la restitución del servicio eléctrico, de manera de cambiarlo totalmente más adelante. Se dice fácil, pero solo con la luz de una linterna y a varios metros del pavimento la visión tiene que ser otra.

Lele, quien cooperó con el pueblo de Granada, en ocasión del huracán Iván en el 2004, lleva 22 años de liniero en la empresa y ahora como jefe de brigada. Sus enseñanzas constituyen una escuela de estos jóvenes que tratan de mejorar su formación, con vistas a optar por plazas de mayor remuneración.

Él asegura que el trabajo es riesgoso, sin embargo, cuando tomas las medidas de seguridad “olvídate no debe pasar nada, siempre que tengas los equipos de protección”.

“El trabajo en el pueblo no es problema, en el monte sí, tienes que hacerlo a campo traviesa, sorteando hierba, fango o marabú”.

Faltaba un minuto para la una de la madrugada cuando terminaron la faena, pero estos hombres se preparaban para cambiar un transformador averiado en las inmediaciones del restaurante “El Chalay”, en la Carretera Central, vía Oriente, lo que confirma la voluntad de servir al pueblo hasta la hora que fuera necesario.

Lele tenía organizada una fiestecita para celebrar los 13 años de una de las hijas -son dos hembras y un varón-- y aunque este 10 de Octubre era un día feriado, la obligación impidió disfrutar, junto a los suyos, el onomástico.