CAMAGÜEY.- El movimiento De campesino a campesino logra en esta provincia la sostenibilidad en más de 120 fincas agroecológicas y avances en el uso de productos biológicos para el desarrollo agrícola libre de sustancias químicas, en aras de preservar los recursos naturales.

 Noemí López González, coordinadora de Agroecología en la delegación camagüeyana de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), explicó que ese programa de reconversión de la agricultura tradicional aplica abonos verdes y otras materias orgánicas para reducir los efectos ambientales negativos en la producción de alimentos.

 Agregó que para combatir las plagas aplican técnicas convencionales, como el intercalamiento de siembras de diferentes colores en un mismo espacio, y utilizan plantas repelentes al inicio de los canteros para desorientar a los insectos.

 La filial camagüeyana del Instituto de Suelos se integra a ese propósito y potencia la producción de biofertilizantes y hormonas para el crecimiento y desarrollo vegetal y provee la base científico técnica para el correcto uso, manejo, conservación y mejoramiento del fondo de suelos en las cooperativas.

 Para paliar las principales limitantes en la producción agrícola provocadas por la salinidad y problemas del PH, dados por el grado de acidez o alcalinidad, se aplican en alrededor de 190 bases productivas proyectos de investigación vinculados a la agricultura de conservación, manejo de nutrientes, diversidad biológica y energía renovable.

 Mediante la metodología De campesino a campesino, que impulsa la ANAP, en Camagüey se organizan encuentros e intercambios de experiencias, con el objetivo socializar experiencias para avanzar en la conservación y mejoramiento de los suelos y mitigar el riesgo de vulnerabilidad alimentaria