SANTA LUCÍA, NUEVITAS, CAMAGÜEY.- Los vecinos de Amigos del Mar sintieron desde este miércoles aires distintos, de mucha juventud. Más de 100 muchachos abandonaron la villa que les había servido de morada por dos días y se fueron 109 kilómetros al norte de la ciudad capital para establecer su campamento veraniego. Casas de campaña azules contrastan con el verde del entorno y el blanco de la arena. Una bandera cubana izada en un cocotero avisa a los visitantes que algo fuera de lo común ocurre.

Son lo mismo de Carlos Manuel de Céspedes que de Guáimaro, de Santa Cruz del Sur o de Esmeralda, militantes o no, solo una condición se exige: ser destacado en lo que se hace, ya sea obrero de una fábrica, trabajadora de un puesto de mando, presidente municipal de la FEEM, maestra o estudiante, militar, cuentapropista, allí todo el mundo cabe y cuenta.

Mientras Don, el jefe del campamento, prepara la fogata que dará luz por la noche, los jóvenes se disponen a recibir una conferencia sobre las problemáticas del medio ambiente, su impacto en el territorio y las acciones de la Tarea Vida para enfrentar el cambio climático. La profe Irma, del Citma, nunca había impartido una conferencia con más de 100 muchachos sentados alrededor de ella en las blancas arenas de La Boca, bajo un sol que derrite, típico de agosto. Con el llamado de la profe todavía fresco, salieron a recoger desechos sólidos por el litoral.

Una jornada antes, la delegada de Turismo en Camagüey, Yunesky Canteli González, experimentó lo mismo cuando fue a explicarles los planes para el desarrollo turístico de la provincia y las perspectivas de convertirla en un destino preferido por quienes visiten la Isla. Pero no todo fueron palabras; en la tarde, para ejercitar los músculos, jugaron softbol contra los trabajadores del hotel Brisas.

Fenomenal, brillante idea de la Juventud, ojalá se repita, fueron algunas de las frases de los entrevistados. La maestra de la escuela primaria José Martí, Yanet Rodríguez Mendoza, ya piensa en llevar a sus clases lo que ha aprendido en los días de campamento, “porque no todo ha sido diversión, los conocimientos que he adquirido en las conferencias pienso trasladárselos a mis alumnos a partir de septiembre”.

“Después de un año de estudios, al ritmo de una carrera como Medicina, nada mejor que estos días de camping”, así piensa Mariam Díaz González, estudiante de la Universidad de Ciencias Médicas, “luego de meses estresantes, de pruebas, trabajos y rotaciones disfrutar de esta opción, donde las personas te reciben con los brazos abiertos, totalmente gratis y la única petición es que la pases bien, es una dicha”.

“La experiencia ha sido única, compartir con otros jóvenes, hablar de los problemas que tenemos, de nuestros sueños, es algo raro ya; sin embargo, los campamentos parecen diseñados para eso”, fue lo que más sorprendió a Kresiel Goitisolo Álvarez, reparador de celulares en un negocio por cuenta propia.

El 13 de agosto, del primero al último pensamiento de los jóvenes fue para Fidel. También durante la semana hubo espacios para la historia local y no podía faltar una ofrenda floral a El Mayor. Así son nuestros jóvenes: alegres y profundos, fiesteros y convencidos, locos y cuerdos, esa es la energía juvenil que movió este campamento veraniego.