Foto: Tomada de uventudrebelde.cuFoto: Tomada de uventudrebelde.cuCAMAGÜEY .- El simbólico gesto del entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro Ruz, de intercambiar la gorra militar del sargento Alfredo Luis Fuentes con el sombrero de yarey de Walter Pupo, miembro de la Columna Juvenil del Centenario (CJC)  fundó en Camagüey -hace 45 años- el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), la  fuerza más productiva de Cuba en la Agricultura cañera, agropecuaria y más allá.

Los jóvenes soldados en cañaverales de la llanura camagüeyana y en distintos territorios cañeros del país, cumplieron 32 de las últimas 36 zafras en que han participado; asumieron el protagonismo de las granjas estatales agrícolas, fomentaron polos agrarios de cultivos varios, construyeron edificaciones económicas y sociales, y son decisivos sus aportes al desarrollo del ferrocarril y las campañas antivectoriales contra el dengue y otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti.

En el Plan Turquino, destacan, además del rescate de las producciones de café, cacao y cultivos varios en las montañas pinareñas, el Escambray y el oriente cubano, los avances políticos, sociales y culturales consolidado por el EJT en las  comunidades  serranas de la geografía nacional.

Estos laboriosos soldados que protegen el medio ambiente y utilizan racionalmente los recursos nacionales del país, sin embargo, están bien preparados  militarmente para, en caso de agresión imperialista, defender  la Patria con la misma eficiencia con que sacan de la tierra alimentos para el pueblo.