ESMERALDA- CAMAGÜEY- Cuando el huracán Irma tocó con furia el poblado de Jaronú el pasado septiembre, ya la policlínica “Narciso Pérez Gross” mostraba en su deterioro estructural los estragos de sus muchos años y las pocas reparaciones de envergadura que había recibido desde su inauguración en noviembre de 1972.

Cuentan que luego de los embates de los vientos y las lluvias del fenómeno meteorológico los tres pabellones con valor patrimonial donde se ubica la institución de salud quedaron seriamente dañados, volaron las tejas francesas y se cuartearon y derrumbaron paredes.

Tan solo siete meses después tal parece que aquellas son solo historias, porque de aquel devastador panorama solo quedan los recuerdos y vivencias; ya Jaronú reestrena con abril una policlínica, por mucho, en mejores condiciones que aquella que Irma destruyó.

No solo se favorecieron los locales y el mobiliario, sino que con la reapertura se incorporaron nuevos servicios como las consultas de oftalmología, la multipropósito, la de atención a pacientes con pie diabético y rehabilitación; estrena también espacios para el vacunarorio, la extracción de sangre, estomatología con central estéril y consejería bucal incluidas, además de un espacio donde en un futuro cercano se instalará un equipo para ultrasonidos.

En conversación con Adelante Dgital, Marisol Hernández Torres, Jefa de inversiones y mantenimientos en la Dirección Provincial de Salud, explicó que de los 18 locales de la salud que sufrieron daños en Esmeralda, esa fue la de mayor envergadura. Para su construcción, montaje, mobiliario y equipamiento se destinaron más de 1 millón 400 mil pesos, aseguró la directiva.

Para lograr su recuperación en tan poco tiempo se contó con el empeño de las brigadas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, de la Empresa de Abastecimiento y Servicios a la Educación EPASE, de la Cooperativa de Créditos y servicios Conrado Benítez, entre otros muchos brazos de adentro y afuera que colaboraron en la obra.

La policlínica “Narciso Pérez Gross”, ubicada en el poblado conocido también como Brasil, localidad que desde el 20 de noviembre de 2015 alcanzó la categoría de Monumento Nacional por su valor arquitectónico, histórico y cultural, presta servicios a una población de poco más de 9 mil habitantes, la cual está significativamente envejecida.