CAMAGÜEY.- Un total de 482 931 niños de esta provincia están previstos para recibir dos dosis de la vacuna antipoliomielítica oral o la reactivarán, según el caso, en dos etapas. La primera, que comenzó el 26 de febrero se extenderá hasta el 3 de marzo, mientras la siguiente continuará desde el 23 al 28 de abril, coincidiendo con la 15 semana de Vacunación de las Américas.

Serán beneficiados aquí con ambas dosis 363 914 niños desde un mes de nacido hasta los dos años, 11 meses y 29 días durante los dos períodos, mientras para más de 119 000 menores de 9 años, 11 meses y 29 días en el segundo se concibió la reactivación.

La doctora Alina Tejeda Fuentes, responsable provincial de Inmunización del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología (CPHEM) dijo que el empeño esencial del Estado cubano radica en mantener eliminada la terrible enfermedad en nuestro país, y aseguró que desde el año 1962 hasta el 2017 han sido aplicadas unas 84 700 000 dosis de este inmunógeno, por lo cual la población cubana menor de 70 años quedó protegida.

Al referirse a las precauciones a tener en cuenta, la también especialista en Medicina General Integral y en Higiene y Epidemiología, comentó: “No debe administrarse con fiebre de 38 grados Celcius o más, vómitos o diarreas, y siempre esperar 30 minutos antes y después de la vacunación para ingerir agua”; y abundó en: “No utilizarla en niños diagnosticados como inmunodeficientes, —y aclaró— que sí puede suministrarse simultáneamente con las restantes del esquema del programa de inmunización, que incluye 13 enfermedades prevenibles.

“Al finalizar cada etapa —señaló— habrá una semana de recuperación para los infantes no vacunados por algunas de las causas antes mencionadas” y añadió que: “No es ocioso conocer que el sistema de Salud cubano mantiene eliminadas seis enfermedades prevenibles por medio de vacunas y algunas formas graves de otras, cuando antes del triunfo revolucionario solo se logró en dos dolencias: la fiebre amarilla en 1908 y la viruela 15 años más tarde”.

Estarán en función de la acción los médicos y enfermeras de la familia, y de los vacunatorios, los directivos de Programa de Inmunización en todos los niveles, e integrantes de las organizaciones de masa, con la vital trascendencia de que en Cuba este tipo de vacunación se mantiene mediante campañas, pues si fuera como hechos aislados no se erradicaría la afección.