Enfrentar los retos del envejecimiento poblacional, que en Cuba es ya una realidad, distingue el accionar de los profesionales de la Salud Pública y de otros especialistas del sistema social en el país en empeños como la Escuela de Cuidadores de Adultos Mayores, muestra loable de esa labor.

Cuidar a quien nos cuida resulta una premisa fundamental y el lema de este espacio de formación integral, aunque la preparación de los encargados de velar por los más longevos también constituye, por supuesto, otro de los principios. experiencia surge como parte de un programa nacional, que se enfoca en proporcionar una serie de herramientas a aquellas personas encargadas de atender a ancianos, que mayormente requieren de atenciones especiales.

En las 31 áreas de salud de la provincia de Camagüey y en el Centro de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades del territorio, funcionan tales planes educativos, de los cuales se han graduado desde el 2016 y hasta la fecha más de 300 cuidadores.

Dotarlos de los conocimientos elementales ha sido y será la tarea de los más de 100 profesionales del ramo, que en la región se esmeran por alcanzar paulatinamente el éxito mayor del programa.

Respeto y motivación deben ser las palabras de orden para quienes cargan sobre sus hombros la responsabilidad de atender a personas que en ocasiones a algunas de ellas se les dificulta la movilidad, u otros padecimientos afectan su relación directa con el entorno social.

Así comentó Liliana Gómez López, coordinadora de la Escuela de Cuidadores, y una de las especialistas del Centro Provincial de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades, institución rectora que contribuye a una mejor calidad de vida de la población en el territorio camagüeyano.

El propósito del espacio educativo no solo es abundar en el ritmo acelerado que marcan el proceso de envejecimiento en los seres humanos, los padecimientos más frecuentes en los ancianos que generan dependencia, o las atenciones básicas de alimentación, baño, o administración de medicamentos, que se les deben dar por las enfermedades que estos padezcan o por su edad.

Más allá de estas temáticas mencionadas, en las aulas donde se marca el encuentro de los educandos con psicólogos, rehabilitadores, nutriólogos, geriatras, entre otros expertos, los encargados de cuidar a los individuos mayores aprenden sobre la importancia de la autoprotección, pues es necesario que ellos igualmente preserven su salud, sobre todo los mayores de 60 años.

Otros de los beneficiados con las enseñanzas de la escuela a finales de 2017 fueron unos 50 ancianos que comparten ideas y prácticas de vida saludable en la peña Bienestar, que sesiona dos veces al mes en la institución, también conocida como Centro Provincial de Educación para la Salud, en la propia ciudad oriental.

Para Natalia Del Monte Bacallao, miembro de “Bienestar”, que el cuidador mantenga una adecuada calidad de vida determina la atención que pueda prestarle a ese otro adulto mayor que reclama de sus servicios y ayuda.

La septuagenaria, aunque en estos momentos no tenga a sus cuidados otro anciano, considera de mucha utilidad las lecciones recibidas, especialmente aquellas mediante las cuales profundizó en sus dolencias, y otros padecimientos que aquejan a los de la tercera edad.

De mucha utilidad me ha sido la temática relacionada con los beneficios de la Medicina Natural y Tradicional, alternativa terapéutica que he empleado para combatir el insomnio, por solo mencionar un ejemplo, agregó.

La Escuela de Cuidadores de Adultos Mayores cada día cobra gran importancia ante el inminente envejecimiento de la población cubana, por ello, extender sus experiencias hacia otros grupos etarios de la sociedad como los adolescentes y jóvenes constituye un interés de sus coordinadores en Camagüey.

Datos recogidos por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información a mediados del 2017, indican que casi el 20 por ciento de los habitantes de Cuba tienen 60 años o más, cifra que para el 2030, de acuerdo con pronósticos de los demógrafos, ascenderá a un 25 por ciento.