CAMAGÜEY-. Yele juega en su último y maravilloso regalo, una tableta electrónica, a vestir, maquillar y alimentar a una muñeca.

—¿No prefieres hacer lo mismo, pero con una barbie de verdad?—, casi sin levantar la vista, responde con un rotundo no.

Dalena, quien todavía no cumple dos años, busca sin dificultad la galería en el teléfono celular de su mamá, para que las vecinas curiosas puedan ver las fotos que le han tomado. Muy dispuesta cede el móvil, pero cuando lo ve lejos, siente que los mayores se lo han arrebatado y no para de llorar hasta tenerlo nuevamente en su poder.

A Alain, sus padres todavía no le han podido comprar el anhelado “tablet” con el que podría jugar, incluso en el horario de receso de la escuela. Aunque añora muchísimo el “juguete”, cada noche queda absorto en algún que otro texto del libro de lecturas que le dieron en el aula. A pura lucha logra dormirse tras las advertencias de los adultos con quienes vive.

Estas pequeñas historias revelan solo una porción del panorama actual en Cuba, asociado a dos protagonistas fundamentales: los niños y las nuevas tecnologías.

Un reciente estudio científico del Comité Nacional Ruso para la Protección contra la Radiación No Ionizante, advierte, acertadamente, los peligros del uso descontrolado de los nuevos “aparatos” y, sobre todo, refiere recomendaciones para el aprovechamiento adecuado de las herramientas de que disponen.

Según explica el sitio web actualidad.rt.com, Oleg Grigóriev, presidente del mencionado comité, declaró al diario ruso KP que la exposición de un infante menor de 10 años a una computadora portátil o a una tableta, no debe exceder una hora diaria.

Curiosos resultan también los resultados de la indagación científica, en la cual se recomienda que los menores de casa empleen los teléfonos inteligentes solo 15 minutos al día.

Exageradas podrían parecernos las conclusiones de los especialistas, pero si leemos bien, en detalles, Grigóriev añade que las preocupaciones por el asunto vienen dadas por los perjuicios de la radiación electromagnética externa a personas de corta edad.

Los daños comienzan desde el propio sistema nervioso, con la depresión de las funciones cognitivas: dificultades para “resolver problemas, redactar y memorizar textos”, dijo el científico.

¿Y qué decir de las afectaciones a la vista, la conducta y las relaciones sociales? Algunas pautas al respecto ofrece infobae.com, a partir de la consulta a médicos de diferentes especialidades que aclaran los múltiples riesgos de la sobreexposición.

Luego de analizar los numerosos datos que desde la ciencia nos alertan, ¿necesitamos algo más para confirmar la necesidad de preocupación por el tema? ¿Continuarán algunos padres en nuestro país con la errónea creencia de que “lo último” es comprarle un tablet a sus hijos?