SIBANICÚ, CAMAGÜEY.- Por el central Siboney del municipio de Sibanicú , comenzará el venidero 10 de diciembre la zafra azucarera en la más extensa provincia de Cuba, considerada una de las cosechas más complejas de la última década por las severas afectaciones climáticas a las plantaciones cañeras.

Lázaro Álvarez Padilla, director provincial de la Empresa Azucarera, anunció que pese a los bajos rendimientos por hectáreas manifiesto en los cincos polos agroindustriales que producirán azúcar, Camagüey debe elevar la eficiencia y el control de los recursos disponibles para fabricar no menos de 148 192 toneladas métricas del crudo, cifra ligeramente superior a la obtenida la molienda precedente con seis ingenios en actividad.

Explicó el directivo azucarero que la zafra camagüeyana no contará en la presente contienda con el ingenio Brasil de Esmeralda, azotado con furia por el huracán Irma, por lo cual dispusieron enviar las cañas de esa unidad empresarial agrícola hacia las industrias Argentina de Florida y “Carlos Manuel de Céspedes” en el territorio de igual nombre, centrales azucareros que moverán molinos el 15 y 20 de diciembre próximos, respectivamente.

Los días 6 y 10 de enero, por ese orden, iniciarán la zafra los centrales “Batalla de las Guásimas” y “Panamá” de Vertientes, el segundo municipio en extensión del país, ubicado en el medio sur provincial, donde la programación de la siega de caña en zonas bajas, dependen en gran medida del comportamiento lluvioso.

Álvarez Padilla, precisó que el programa de siembra anual de 20 000 hectáreas no se podrá cumplir, perjudicado primero por la sequía y bajo por ciento de áreas bajo riego, y después, por los embates ciclónicos, aunque al cierre de diciembre y, aprovechando la mejoría de los embalses hidráulicos, esperan superar las 15 000 ha. plantadas uno de los más altos cumplimientos del país.

No obstantes los inconvenientes climáticos, los agroazucareros de Camagüey, se comprometieron con la máxima dirección política de la nación de imponer la eficiencia, el ahorro y el control de los recursos en las reparaciones de las industrias azucareras y medios tecnológicos del corte y tiro mecanizados, y durante todo el proceso fabril de la caña para elaborar azúcar de calidad a más bajo costo que en las últimas moliendas.