CAMAGYEY.- Muchos guardaron los uniformes y abandonaron el confort de la oficina. Algunos, para ayudar a levantar la sucursal o sede anexa dañada; otros, para protagonizar desde el anonimato importantes gestiones de recuperación. A los trabajadores bancarios de Camagüey, Irma les cambió la cotidianidad y su 13 de octubre los sorprendió algo más próximos, más parecidos al Che que los inspira.

En 112 oficinas de trámites, donde la fe y la esperanza conduce a los damnificados, hay personal del Banco Popular de Ahorro (BPA) y del de Crédito y Comercio (Bandec). Orientan a la gente, reciben sus solicitudes de financiamiento, responden en tiempo récord… ponen su cuño en este proceso de recuperación que tampoco para ellos tiene precedentes.

Ambas instituciones han entregado más de 670 créditos, más de un millón y medio de pesos para reconstruir techos, paredes, casas. Debido a la difícil circunstancia de la clientela, ofrecen una nueva modalidad de préstamo, siempre basado en el diagnóstico de las afectaciones: el monto mínimo a solicitar es de $ 300, la tasa de interés de solo el 2.5 %, no exigen fiadores y establecen plazos de hasta 15 años para la devolución.

Junto a esa misión mantienen las habituales: las 20 sucursales de BPA y las 16 de Bandec operan actualmente, y hace solo unas horas, en el día del trabajador bancario, confirmaron sus propósitos de expandir el mercado y continuar modernizando sus gestiones.

“Y por supuesto, mientras haya una oficina de trámite, una familia afectada que busque la respuesta en nosotros, estaremos disponibles”, coinciden Helen de Jesús Mora, jefa del departamento de banca personal y Fernando A. López Pérez, director provincial de Bandec, con el instinto de sentir propia la pena ajena, herencia que dejó en ese gremio Ernesto Guevara de la Serna, quien el 13 de octubre de 1960, al nacionalizar la banca cubana, la presidiera.