CAMAGÜEY.- Irma, la poderosa señora del norte, dejó un rastro de árboles y escombros en suelo camagüeyano. El primer desafío que enfrentó la gente después de la fatídica noche del huracán fue limpiar y organizar todos los desechos a su alrededor para comenzar luego a reconstruir sus días. Los daños que dejó el potente fenómeno meteorológico rozan el tope de la capacidad de respuesta de las instituciones gubernamentales encargadas de la recuperación, pero por suerte, en este país el bienestar es tarea de todos y cuando la integridad nacional es golpeada, cada quien debe tomar cartas en el asunto.

Por eso en Camagüey todas las empresas e instituciones se ocupan, por orden del Consejo de Defensa Provincial, de las labores de higienización. En la ciudad capital, por ejemplo, las lomas de basura que Irma dejó en cada calle son atacadas por cientos de mujeres y hombres que, lejos de sus habituales puestos de trabajo pujan por el mejoramiento colectivo. Han abandonado por unos días sus oficinas para, machete, escobas y guantes en mano, dejar limpia cada esquina de la provincia.

Cerca de 300 camiones y equipos pesados de diversos organismos y territorios viajan de ida y vuelta entre la ciudad y los basureros. En el vertedero municipal nunca se había visto tanta actividad. Todos están volcados en esta tarea, pues cuando este fin de semana lleguen las lluvias de María, al parecer pariente de Irma, Camagüey debe estar libre de escombros, suciedad y malos recuerdos, todo tiene que ir a la basura.