CAMAGÜEY.- Dice esta muchacha, quien responde al nombre de Nataly Rodríguez Tabares, que no sabe cómo no se le adelantó el parto, con veintinueve semanas de gestación, y el susto que pasó por los vientos del huracán Irma y los destrozos en su hogar, de los que supo después. Recibió como refugio, la escuela Enrique Zaragozí, donde se albergó para atenuar la desgracia.

Más pausada con sus veintiún años, en la Escuela de Capacitación Luis Fernández Quiroga, de la Empresa Centro Este de los Ferrocarriles, situada en las inmediaciones de los talleres ferroviarios del reparto Garrido, habilitada para liberar al otro plantel de la enseñanza general ante el reinicio del curso escolar, afirmó que la criatura que trae en su vientre es varón, pero que si fuera hembra, ni pensarlo, no le pondría Irma.

Vive en La Belén cerca de un río. La médico de la familia de su área fue la primera en ir a verla para que no permaneciera en  el hogar y pasara a un lugar seguro. Escogió la casa de la mamá, pero a las nueve de la noche empezó a sentir miedo por los vientos.

“Al tercer día, al pasar el mal tiempo, antes no pude por estar crecido el río, vi mi casa devastada, todo acabado y decidí ver a mi delegada del Poder Popular, quien me llevó para el centro de evacuación”. No recuerda su nombre, pero sí que le dicen La China.

“Me he sentido deprimida, quisiera ir para mi casa, pero comprendo: hay que esperar. Aquí tenemos buena atención, nos vienen a ver los médicos y la alimentación es buena”.

Yerandi será el nombre del niño, quien se mueve mucho en el vientre y a él le contará de Irma, dice mientras sonríe para relajar los nervios.

Como medida preventiva, fue trasladada hace unas horas para el hospital materno provincial Ana Betancourt para que el embarazo llegue a feliz término.