ESMERALDA, CAMAGÜEY.- “Nadie dudó en alistarse para la misión. Si nuestro deber es preservar la seguridad del pueblo, cómo no íbamos a ayudar en este momento”, la frase del Teniente Coronel Nemesio Felipe Simón resume la razón de ser de la brigada del Ministerio del Interior que colabora la recuperación del batey Jaronú tras el paso de Irma.

Más de 145 oficiales y cadetes de todas las unidades del Minint en la provincia y alrededor de 100 internos conforman el grupo que en estos momentos acomete, como tarea principal, la higienización del caserío Monumento Nacional.

José Dadier López, cadete de segundo año del Instituto de Educación Superior Mario Águila Bernal, explicó que “es muy agotador el trabajo, casi doce horas seguidas, con una pequeña pausa para comer algo. Pero da tremenda satisfacción acompañar a la gente a recuperar la tranquilidad, a mejorar el paisaje. No existe mejor lugar para un oficial en formación que este.”

La gente agradece y les brinda lo mejor de lo que les quedó. “Son maravillosos y muy serios en lo que hacen, y la muestra de que la Revolución no deja a sus hijos abandonados”, dice Mariela mientras ofrece un poco de agua a los muchachos que le acaban de limpiar el patio de sus casa.

Tres días después de la llegada de la brigada del Minint, la imagen de Jaronú comienza a cambiar. Motosierras, machetes y escobas en mano, la ola verde olivo entra en las calles y arrastra escombros, enormes árboles y los postes del tendido eléctrico que el huracán derribó. Abren paso con sus equipos pesados y limpian los restos de aquella triste noche para que sea más fácil reconstruir edificios y vidas.