CAMAGÜEY.- Alrededor de las 11:00 de la mañana la brújula, desde esta ciudad capital, marcaba un derrotero: Esmeralda y Sierra de Cubitas, dos municipios del norte de la provincia, amenazados por la voracidad del huracán “Irma”.

A esa hora en la ciudad de Camagüey comenzaba a deteriorarse el tiempo con chubascos, mientras el cielo permanecía totalmente encapotado.

Ello era el presagio de lo que sucedería horas después ante los ojos de un equipo de periodistas de la Televisión Camagüey, de la corresponsalía de Trabajadores y del periódico Adelante.

Poco más tarde, a las 4:10 de la tarde, ante nuestros ojos aparecía un fenómeno inusual en playa Jigüey a la entrada del pedraplén de Cayo Cruz.

Las olas a una altura superior a un metro amenazaban con pasar al otro lado del vial, mientras en la distancia las viviendas de los residentes del poblado –ya evacuados anteriormente—estaban rodeadas de agua.

El capitán Nelson Cristiá López, con 25 años en el Ministerio del Interior, y movilizado en anteriores contingencias como esta por la zona de defensa en el Consejo Popular Brasil, no recuerda haber visto inundaciones profundas como la observadas en los predios de Jigüey.

El oficial estimó que en Cayo Cruz por ser una región de mar abierto, no bahía como Jigüey, las olas sobrepasarían en ese momento los tres y cuatro metros, cuando aún Irma se hallaba lejos de territorio camagüeyano.

Los radioaficionados en Esmeralda desempeñaban un importante papel en mantener la vitalidad de las comunicaciones. Fue posible a través de Ramón Almanza con su indicativo Romeo-Alfha-Charles establecer contacto en el Alto del Ají con su colega Enrique de Jesús Llanes Arias.

Antes de complicarse el tiempo, Llanes desde ese sitio, el de mayor altura confirmaba de ese hermoso paraje: “Hay viento y la marea inicia pequeñas inundaciones en las áreas de la Cayería”, asombrosamente con niveles insospechables confirmados antes de la medianoche por la radio provincial.

En el Consejo de Defensa Municipal, su vicepresidenta, Delfina María Rodríguez Santana, anunciaba que en Esmeralda se preveía proteger más de 6 000 pobladores de zonas bajas por inundaciones y situaciones relacionadas con el fondo habitacional.

En el Instituto Politécnico Agropecuario Dagoberto Rojas, radicado en Jaronú, uno de 21 centros de evacuación de esta región norteña, 71 ancianos aguardaban seguros, a la vez que llegaron a este plantel pobladores de zonas bajas en número de 200, en tanto, el Doctor Julio Daniel Pardo, director municipal de Salud, anunció la llegada al territorio de una brigada quirúrgica, enviada desde el hospital Manuel Ascunce Domenech.

Sierra Cubitas deparó un momento a recordar por años. En Puerto Piloto a las 5:20 de la tarde se registraban rachas de viento de 120 kilómetros por hora que provocaron afectaciones en las cubiertas del restaurante de este lugar y de una bodega.

El joven Osmel Vidal Bello, jefe del centro de riesgo de puerto Piloto, quien estaba acompañado por otros observadores, aseguró que esta bahía el nivel del mar no sube mucho, sino que el mayor problema son los vientos.

“Para Piloto Nuevo que es una zona baja si es posible que penetre el mar”, confirmó Vidal.

A lo largo del recorrido de Piloto hacia la cabecera municipal de Sierra de Cubitas interferían el camino por la presencia de ramas de árboles, incluso, matas de plátano yacían en el suelo.

Parte de un techo de una instalación deportiva de la localidad sufrió los embates de los vientos.

El regreso a Camagüey estuvo signado por fuertes lluvias y vientos.

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