Lecturas

Espacio para disfrutar de la lectura, aprender y entretenerse.



Ser camagüeyano implica, ante todo, estar familiarizado con la tradición y los valores que se han venido acumulando sin cesar.

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A la vista del Halley

Imaginen ustedes el impacto de aquella noticia cuando el 2 de febrero de 1910 la prensa anunció que un cometa se había lanzado sobre la Tierra con pronósticos del fin del mundo.

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Cuando me encomendaron estas las líneas pensé en buscar algo nuevo, que fuese desconocido, pero qué les puedo decir del Che que ya no se haya dicho.

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Teatro Avellaneda busca cien años de aplausos

Desde una de las primeras obras de la arquitectura ecléctica en Camagüey, que al levantarse anunciaba una nueva visión de la ciudad, una sorprendente mujer inspiraba públicos y aplausos en mayo de 1913, cuando abrió el Teatro La Avellaneda, que se convirtió en una institución cultural de los camagüeyanos y del país, en atención a su proyecto como referente teatral y cinematográfico.

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 Uno de los sustos de mi abuela Celia

Razón tuvo Félix Varela cuando expresó: “Si conducimos a un niño por los pasos que la naturaleza indica, veremos que sus primeras ideas no son numerosas; pero sí tan exactas como las del filósofo más profundo. Hablemos en el lenguaje de los niños, y ellos nos entenderán”. Al encontrarme con esto, por azar, recordé lo que hoy comparto.


A 52 años de los estragos del ciclón Flora

El ciclón Flora era seguido por los cubanos de la mitad oriental de la isla desde el 1ro de octubre de 1963, pero fue el día 3 del propio mes cuando llegó ya transformado en el huracán, catalogado como la segunda mayor catástrofe registrada en el país y los lugareños fuimos testigos de su paso por las inmediaciones de la ciudad en la madrugada del 3 para el día 4.


Excitación hogareña la víspera. Despertar de fiesta que invadió las calles con tricolor alegría, cual soplo de futuro que hizo ondear la bandera de la estrella solitaria en más de 10 600 centros estudiantiles cubanos.


La Caridad del Cerro

La primera aventura en la que me vì involucrado fue con una expedición a La Caridad del Cerro, esa colina casi inadvertida para nuestra ciudad que está al fondo del reparto Florat, al otro lado del río Tinima.


¡Estupendo!..., exclamó a viva voz la mujer cuando vio a la joven pareja tomar la acera, con el brazo de él en el hombro de la muchacha, ubicada en una posición especial, en la parte de adentro que delimita la calle del pavimento.