NUEVITAS,CAMAGÜEY.- Cuando pensamos en todo lo que se nos ocurre para mitigar el típico calor del largo verano que vive cada año la ciudad de Nuevitas y toda Cuba, de inmediato se nos presenta la playa con su brisa y los más modernos ventiladores y climatizadores, pero aquí son singulares y verdaderas obras de arte utilizados con ese fin los abanicos y las pencas.

Los abanicos son instrumentos empleados para mover el aire próximo y aliviar la sensación de calor y a lo largo de la historia, en las diversas regiones cálidas del planeta y de Cuba han variado de tamaño, forma y materiales de fabricación. Eso ha condicionado lo impar de su existencia en Nuevitas.

Aun se conservan hermosos abanicos elaborados a partir de las más valiosas conchas de carey de los más longevos quelonios capturados en la ensenada de la bahía citadina. De estos también se confeccionaban en la ciudad pencas de tamaño mediano que eran curiosamente talladas con figuras alegóricas a la vida marinera.

Renglón aparte merecen las pencas que con interés comercial eran diseñadas y mandadas a confeccionar para difundir entre nativos y foráneos los principales centros de recreación y comerciales con los que contaba la ciudad, así una penca con cabo de madera versaba en su anverso: "Compre sus medicamentos en la farmacia La esperanza, la única en Canta Rana, y mostraba un paisaje marinero.

Otra muy curiosa penca, formada por tres secciones de cartón sostenida por objete en su mango, promocionaba las ofertas del muy arraigado hospedaje- restaurante "El Gato Negro", en tanto mostraba una niña rubia vestida de playera con su bata de listas azules y su cuello de marinera.

Sobre abanicos tradicionales se ha acostumbrado pintar muelles, el mar con sus olas, peces y pescadores, y ha existido la preferencia de adquirir aquellos que muestran góndolas, al parecer por la añoranza de encontrar un medio en el que se representara el agua y las embarcaciones.

Muy originales han sido las pencas confeccionadas por laboriosas manos a partir del guano y que han tomado forma de diferentes figuras entre las que sobresalen aquellas que concluidas semejan un corazón y sobre la cual muchas veces son pintadas con vistas del mar, botes de vela y otros elementos típicos del entorno.

Otros prefieren abanicos y pencas decorados con gusto con hermosas caracolas multicolores que son el reflejo del bello fondo marino que acompaña a la ciudad y que junto al resto de los elementos que distinguen el paisaje local han hecho de pencas y abanicos verdaderas obras de arte que forman parte de nuestras tradiciones.

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