CAMAGÜEY.- A los cubanos aquel tremendo concepto de causa y efecto nos resbala, aun en las situaciones más comprometidas, por eso es que con cada diciembre siempre creemos que el próximo año las cosas mejorarán, a pesar de seguir haciendo lo mismo.

De todas formas, el cubano vive estos días siempre con la esperanza encendida, eso ha de ser porque tenemos un gen inmunológico contra lo negativo, la tristeza y la derrota. Somos tan optimistas como pocos, por eso gastamos lo que tenemos y lo que no tenemos.

Nosotros siempre buscamos formas para ponerle alegría hasta a nuestros peores momentos porque sabemos que la ausencia total de humor hace la vida imposible; se pudiera decir que el carisma del cubano es patrimonio nacional porque es muestra de salud mental y de autodefensa. Si no fuera así nadie sabe qué hubiera pasado a lo largo de la historia criolla.

Entre nosotros hay como una secreta felicidad de haber llegado al final del almanaque y, lo mejor, que vamos a comenzar uno nuevo, aunque hay quienes le echan un ojo al horóscopo o a la letra del año, por si acaso. Eso nunca falla. Por mi parte siempre he confiado en que el auténtico intérprete del futuro es el pasado, de allí que he tratado de vivir intensamente el presente, incluyendo en el trabajo. Le daré un consejo: cuando su faena no constituya una diversión, trabaje lo indecible para divertirse.

Es muy usual que en estas horas muchos estén haciendo sus planes a partir del próximo enero como: bajar de peso, dejar de fumar, hacer ejercicio, cambiar de trabajo, permutar, decirle las cuatro cosas al jefe, (siempre uno quiere decirle las cuatro cosas al jefe) devolver el dinero prestado, en fin.

Durante los primeros tres meses siguientes confiamos en que aún nos queda tiempo de cumplirlos. Al concluir el primer semestre ya nos recriminamos por ser tan flojos, pero consideramos que todavía podremos. Durante el tercer trimestre no queremos hablar de eso, y a partir de octubre ya ni nos acordamos de los proyectos planificados, para ese entonces vamos pensando en los proyectos del siguiente año.

Ahora les voy a regalar una divisa que tengo plantada junto a mi computadora: “La vida es lo que sucede mientras estás ocupado haciendo otras cosas”. Lo dijo John Lennon, cantante y compositor e integrante de The Beatles y, a fin de cuentas, nos sirve para reflexionar porque al final de cada diciembre siempre nos parece brincar un peldaño a la mejoría en ese salto de las doce de la noche. Una cosa es segura, lo que se ha vivido no es solo agua pasada, es experiencia que casi siempre nos sirve para volver a hacer lo mismo y pasarnos otra vez doce meses culpando a la vida por nuestros tropiezos que son los mismos, mayores o menores, que otros anteriores. Por eso le recomiendo que entre sus propósitos para el 2015 anote en alguna parte, sonreír, hágalo y verá que si al menos no se cumplen sus deseos, lo va a pasar de lo más divertido y quienes le rodean se lo van a agradecer.