Fotos: Leandro Pérez Pérez/AdelanteFotos: Leandro Pérez Pérez/AdelanteCAMAGÜEY.- Una vieja casona del siglo XVIII, en la céntrica arteria peatonal y comercial de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, sirve de recinto para un conocido y demandado restaurante camagüeyano. El inmueble, desde tiempos remotos, tenía el número 26 de la calle Santa Ana (actual General Gómez), esquina a Comercio, (hoy Maceo).

Los registros comerciales precisan que luego de residencia de varias familias, desde el 14 de enero de 1941 fue un establecimiento dedicado a imprentas y papelería, nombrado La Moderna, pero el 27 de noviembre de 1950 se inscribe en sociedad como La Nueva. Después, a mediados de esa década, existió allí la ferretería Antón e hijos, muy conocida entre los lugareños por el surtido de herramientas que poseía.

El 5 de julio de 1963 resultó intervenida por el Gobierno Revolucionario, y tuvo varios usos, hasta que en 1986 se convierte en el popular taller de reparación de equipos electrodomésticos Radio 26, cerrado en el 2003.

En el 2009, la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey acometió la reanimación urbana de toda la calle Maceo, que concibió, entre otros proyectos, la restauración y remodelación del edificio, conservando su estilo colonial.

La compleja labor la asumió la EPIA 11, con la colaboración de la sucursal territorial del Fondo Cubano de Bienes Culturales en el trabajo decorativo y el diseño del mobiliario.

De madera preciosa bellamente trabajada, su techo tiene un alto valor arquitectónico. Es de armadura con tirantes pareados y cuadrantes con arabescos, muy ornamentado, y tirantes simples pareados.

Le imprime carácter único el empleo de decoración en color negro, propia de la arquitectura del período colonial cubano, y de la que hasta ahora, no consta otro exponente dentro del repertorio habitacional camagüeyano.

“Este tipo de decoración pintada, fundamentalmente de color negro, fue común en techos de Andalucía, España. Existen muestras cubanas muy antiguas, como las que se encuentran en el Convento de Santa Teresa de La Habana, de principios del Siglo XVIII”, afirma el investigador Carlos Venegas Forniés.

A la agradable ambientación del restaurante 1514 con elementos coloniales, se añade el exquisito sabor de su comida criolla e internacional. Con una capacidad para 74 personas, un piano-bar de 16 butacas y un amplio salón donde actúan tríos y solistas del catálogo de excelencia del Centro Provincial de la Música y los Espectáculos, recibe a diario un centenar de comensales o más, y expende platos camagüeyanos, cubanos, además de alimentos originarios de España, Italia, Rusia y otros países europeos.

La oferta especial de la casa es el bistec de res 1514, que incluye jamón, queso y guarnición del tradicional casabe aborigen, a base de yuca. Además ofrece varios tipos de ensaladas, dulces, pastas, caldos, ahumados, y una amplia variedad de combinaciones de la coctelería, jugos naturales, cervezas, rones, vinos, en moneda nacional y pesos convertibles, y servidos con elegancia y al gusto del cliente.