CAMAGÜEY.- El repentismo, arte de la poesía oral improvisada en la música campesina o guajira, se produjo con fuerza en la región occidental por la presencia española, en especial de los naturales de las Islas Canarias, instalados en las zonas rurales de Pinar del Río y La Habana.

En su libro Viajes, Jacinto Salas Quiroga describe una controversia en cierto lugar de La Habana, pegado a Matanzas, en 1842.

Unos cuantos se asentaron al norte de la antigua provincia de Las Villas, y dejaron huellas con las danzas Isa y Folía, además de las tonadas en el punto cubano. De ahí nos llegan influencias.

En Camagüey se escribieron muchas décimas mambisas y amorosas. Se interpretaron en las canturías, pero rara vez de manera improvisada. En el siglo XIX, estas se dedicaban a las señoritas en sus libros de piano.

El primer programa campesino en la capital camagüeyana se realizó en la emisora CMJW “La voz del pueblo”, en la Avenida de los Mártires, La Vigía. Allí el español Don Belisario tocaba Punto, acompañado con su acordeón.

El laúd lo introdujo Vicente Pousa en 1927 por Florida. El tres lo enseñó a tocar un santiaguero conocido comoel negro Melesio. La guitarra se utilizaba desde mucho antes y era la más empleada en esta parte de la Isla.

Con el esplendor de la difusión de la radio entre 1930 y 1940 aparecen programas con improvisadores y tocado-res del Punto Cubano. En Florida confluyeron famosos repentistas como el cienfueguero Waldo Delgado; el laudista habanero Juan José Rodríguez; el guitarrista Severino Cárdenas “El matancero”; el laudista José Neno Fernández, de Aguada de Pasajeros; Eugenio Enríquez “El trinitario”; y Ortelio Hernández, de Rojas, en Caibarién.

Ortelio y Waldo hicieron radio en Florida en 1947 y luego en Camagüey. Eso estimuló a jóvenes como ArturoDíaz, Rogelio Machado con su excelente voz, Orosmán Estrada —la mejor pluma—, Orestes Machado, OrestesPeláez, Aurelio Mederos, Jorge Luis Hernández “Papillo” y Santos Hernández, destacado poeta y escritor.

En 1962, en una reunión del recién creado Consejo Provincial de Cultura, en el actual edificio de la BibliotecaProvincial Julio Antonio Mella, Santos Hernández sugirió la creación de un grupo de música campesina. De inme-diato surgió el conjunto Los Camagüeyanos y conocido hoy como Los Agramontinos.

Recuerdo que en 1973 llevamos a un Festival Nacional en La Habana una tonada libre que cantaban los viejos enel barrio campestre de Ignacio, sitio natal de Santos Hernández, quien creó el primer taller conocido de decimis-tas, en Tamarindo, en la década del ‘70. Impulsó una generación de talentosos artistas como Héctor Peláez,Grabiel Yanes y Nelson Lima.

Santos Hernández tocaba de pie una marímbula en forma de tinajón, fabricada especialmente por su solicitud. Con su maestría demostró que el repentismo es una condición poética imprescindible de la cultura cubana.

* Publicado en el periódico Adelante el 29 de octubre de 2011.