Frecuentemente, resultan las manos una especie de vectores que portan organismos patógenos causantes de dolencias, las cuales se pueden contagiar de individuo a individuo, ya sea a través del contacto directo o indirecto.

Por eso es fundamental destinar 20 segundos a su lavado varias veces al día, como una de las vías para contribuir a reducir el contagio o la transmisión de enfermedades y hasta muertes por infecciones respiratorias agudas.

Cuando hacemos referencia a las manos de inmediato pensamos en todo lo que podemos crear con ellas, y vienen a la memoria los versos de Roberto Fernández Retamar “con las mismas manos de acariciarte, estoy construyendo una escuela”.

Pero, cuidado, también a través de ellas podemos adquirir o transmitir virus y enfermedades.

Con la evolución del homo sapiens hasta llegar al hombre fueron surgiendo nuevas actividades en las cuales resultaron imprescindibles las manos, porque ya no solo podían asirse a la rama de un árbol o coger una fruta, sino que constituyeron elemento importante en el trabajo, en el aprendizaje, en las tareas cotidianas y también en la creación.

No obstante, representan una vía a través de la que el organismo se contagia con gérmenes y virosis que provocan desde una enfermedad diarreica hasta la transmisión de la gripe o de la conjuntivitis, sobre todo en esta etapa veraniega.

Es así que un individuo sano puede contagiarse si se toca la nariz, la boca o los ojos y antes puso las manos donde estaban los virus de esas dolencias dejados por un infestado en un teléfono, el botón del ascensor, el tubo donde se sujeta en el ómnibus, la baranda de la escalera o hasta el teclado de la computadora.

Por eso resulta oportuno recordar que no vivimos aislados, sino en sociedad y estamos expuestos a adquirir la gripe o la conjuntivitis si no mantenemos un aseo correcto de las manos, las cuales por demás nos sirven para expresar nuestro aprecio al estrechar la de un amigo, al cual podemos contagiar o viceversa si existe una enfermedad por medio.

No es para alarmarse, pero sí para detenernos a analizar cuánto evitaremos si tomamos precauciones a partir de lo expuesto anteriormente. El lavado frecuente de las manos y evitar esa efusividad que caracteriza al cubano en el saludo, son dos factores que pueden prevenir la gripe o la conjuntivitis, cuya cadena de transmisión resulta imprescindible detener.

Como mínimo durante 20 segundos debemos permanecer lavándonos las manos, a las cuales después de humedecer con agua hay que enjabonar y frotar, cuidando siempre de que las uñas, -donde se alojan microorganismos- también reciban ese beneficio del aseo personal.

Aunque aparentemente no hay suciedad, existen bacterias y virus que se alojan en la piel y en las uñas y son los transmisores de los males, sobre todo en esta época del año cuando hay mayor humedad y las lluvias han vuelto a aparecer.

Cada persona, cada comunidad, debe velar porque los esfuerzos realizados por las autoridades sanitarias en el país tengan un respaldo en el proceder de los individuos, porque de poco vale todo lo que el Estado invierte en la atención a la salud, si la sociedad en su conjunto no cierra filas y previene tanto la gripe como la conjuntivitis o el dengue con un adecuado proceder, sistemático y responsable.