El recorrido desde la ciudad de Santiago de Cuba hacia La Habana, implicó que el pueblo de Cuba a lo largo del trayecto saliera a saludar al Ejército Rebelde.

El periódico El Camagüeyano del 6 de enero de 1959 describe el acontecimiento, primero de la llegada y luego del mitin celebrado esa noche en la Plaza de la Caridad, del que tomamos los siguientes fragmentos:

“(…) Alrededor de las diez de la mañana la caravana motorizada donde venía Fidel Castro entró en Camagüey por la Carretera Central procedente de Oriente. De pie en la torre de un tanque Sherman de gran tamaño, Fidel Castro extendió sus manos en un amplio saludo cordial hacia las enormes multitudes que se agolpaban por todas partes y lo aclamaban delirantemente.

“Hay escenas que no pueden materialmente describirse (…) sólo las informaciones gráficas podrían reflejar, siquiera pálidamente esa impresionante y viva realidad.

Jamás vio Camagüey, en sus cuatro siglos y pico de historia y existencia civilizada, un espectáculo semejante al que acaba de presenciar en estos días…

“La ciudad estaba viviendo, desde la víspera, horas de infinito júbilo por el triunfo de la Revolución y momentos de indescriptible entusiasmo a la entrada en Camagüey de las primeras legiones del Ejército Rebelde que operaba en nuestros campos.

“Enormes multitudes se agolpaban al paso de los legionarios de la libertad, que con sus largas melenas y sus espesas barbas semejaban un fantástico desfile de ejércitos bíblicos”

Del mitin nocturno

“(…) en la histórica Plaza de la Caridad, frente al edificio del colegio Cisneros se organizó un mitin que, pese a que se prolongó hasta horas avanzadas de la madrugada, congregó allí a millares de millares de personas...”

En ese acto Fidel Castro pronunció un discurso en el que señaló:

(…) Siete años de tiranía han enseñado mucho a nuestro pueblo, siete años de tiranía nos han enseñado sobre todo, que nuestras libertades no podemos nunca más perderlas de nuevo.

(…) Si aquí en esta plaza se ha reunido virtualmente la ciudad entera, es porque a la ciudadanía le está interesando todo cuanto atañe a su futuro y sus derechos (…) Vamos a empezar una ofensiva simultánea, como la ofensiva que terminó con el fin de la dictadura. Vamos a luchar también contra el imperio de la corrupción, de la explotación, del abuso y de la injusticia, que ahora tenemos un ejército más grande, está todo el pueblo.

(…) No habría libertad segura, no habría derecho seguro, no habría esperanza alguna, si no se garantiza la fuerza armada del pueblo; y no sería correcto que en este momento, después que se ha luchado, abandonar nuestras obligaciones, las obligaciones contraídas durante más de dos años de guerra.

(…) Cuando hoy atravesaba las calles de Camagüey, donde encontraba tantas caras emocionadas, tantos brazos que se levantaban, cuando parecía que todo era alegría inmensa en los rostros, yo pensaba entre otras cosas: cualquiera diría que aquellas gentes no tenían preocupaciones. Sin embargo, yo decía: detrás de cada rostro que se alegra, ¿cuántas preocupaciones habrá? (…) ¿cuántos tendrán trabajo?; ¿cuántos tendrán la seguridad de que si se enferma un hijo o un hermano iba a tener con qué comprarle la medicina?

(…) la libertad no es todo. La libertad es la primera parte, la libertad para empezar a tener el derecho a luchar (…) Patria no sólo quiere decir un lugar donde uno pueda empezar a gritar, hablar y caminar sin que lo maten; Patria es el lugar donde no se explotan a los ciudadanos, porque si se explota al ciudadano, si le quitan lo que le pertenece, si se roban lo que tiene, no es Patria…

En consecuencia con aquellas palabras históricas, no hay dudas de que desde las actuales trincheras de trabajo y estudio, de amor y entrega, los cubanos revolucionarios continúan defendiendo nuestro derecho a luchar, nuestro derecho a la Patria.