CAMAGÜEY.- Luego de cinco días de enfrentamiento bélico, la victoria. Un imprevisto, protagonizado en tierras camagüeyanas entre el 15 y el 19 de marzo de 1874, trasciende como la Batalla de Las Guásimas, la más grande de la Guerra de los Diez Años. De esa acción recordamos la gallardía de mambises de la talla de Máximo Gómez, Antonio Maceo, Calixto García, Henry Reeve, Vicente García, los hermanos Julio y Manuel Sanguily…

En aquel momento se llevaba a cabo la invasión de Oriente a Occidente. Camino de la finca Las Guásimas de Machado, en el municipio de Vertientes, el General Gómez es informado de la cercanía de tropas españolas, integradas por unos 3 000 hombres de infantería, artillería y caballería. Pese a la noticia, la orden fue organizar combate, con la aprobación del Gobierno de la República de Cuba en Armas, presidido entonces por Salvador Cisneros Betancourt.

Existían en la zona dos potreros, uno grande y otro más pequeño, por lo que la infantería oriental cubriría en ángulo recto la salida del carril que desembocaba en el potrero grande; las infanterías de Las Villas y de Camagüey estarían frente a la oriental, en tanto Gómez, con Julio Sanguily y toda la caballería, ocuparon la vanguardia y el centro del carril.

Gómez le ordena al coronel Cecilio González marchar al encuentro del enemigo: “(...) provóquelo, persista y permita que se entere del número de hombres que le acompañarán; entonces él lanzará fuera de sus cuadros la caballería, la que envalentonada por el número y la fuga, cargará a Ud. por el carril. Huya usted y tráigalo sobre la emboscada de infantería, que el resto me toca a mí”.

Para los jefes de las fuerzas de Oriente, Camagüey y Las Villas, y especialmente para Maceo, que tenía bajo su mando a la infantería, las orientaciones eran claras y precisas, una vez que el enemigo se lanzara en persecución del grupo provocador, camagüeyanos y villareños debían recibirlo a pie firme y abrir fuego a quemarropa: “(...) cuando ella sorprendida, se detenga, la infantería oriental abrirá paso a la caballería”. Gómez y el resto de las fuerzas esperaron en el fondo del potrero grande...

Infografía : Tomada de Juventud RebeldeInfografía : Tomada de Juventud Rebelde

En su Diario de Campaña, el Generalísimo apuntó: “Día 16 enemigo sitiado... Día 17 en el mismo estado, a las 10 de la noche, aviso, enemigo en Cachaza —refuerzos sin dudas. El 18 a las 4 de la mañana modifico de modo conveniente la línea de sitio; dejo al brigadier A. Maceo encargado de todo y con 200 caballos y 50 infantes, marcho al encuentro del refuerzo (...) el enemigo avanza, a las 8 de la mañana se presenta, media hora de combate —y dejo pasarlo, por un camino extraviado— llego primero a Las Guásimas; las fuerzas sitiadas, al sentir el refuerzo intentan hacer una salida, pero son rechazadas; entra el refuerzo, el enemigo no hace más que ensanchar un poco más la posición de las sitiadas —pero no ataca— llega la noche y durante esta se le sigue hostilizando; día 19 a las siete de la mañana, enemigo en marcha hacia el pueblo —5 000 hombres y cinco piezas de artillería—, se le persigue durante todo el día hasta Cachaza. Mis tropas muy fatigadas y el parque consumido; me retiro a Jimaguayú (...) bajas sufridas por nuestra parte: 29 muertos, 28 heridos graves y 100 leves. Las del enemigo, según informes: 1 037 muertos y heridos (...)”.

La Batalla de Las Guásimas está inscripta como una de las acciones más importantes de la Guerra Grande porque logró una efectiva cooperación entre la infantería y la caballería, además de poner en práctica emboscadas de aniquilamiento, cercos, persecución y cargas al machete. Fue una victoria rotunda.

Infografía : Tomada de Todo cubaInfografía : Tomada de Todo cuba