Nacido del movimiento estudiantil e inspirado en los combatientes de los días de la tiranía de Gerardo Machado, el Directorio Revolucionario concebía la lucha en las zonas urbanas, pero paulatinamente fue adquiriendo conciencia de la necesidad de combinar las actividades clandestinas en la ciudad con la guerra de guerrillas.

Los sobrevivientes del asalto al Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1957, y otros compañeros que se habían sumado a la organización, intensificaron el quehacer revolucionario para cumplir así el compromiso contraído con los mártires y la Patria.

La Jefatura del Movimiento inició los preparativos en pos de abrir un frente en el grupo montañoso Guamuhaya teniendo en cuenta sus características topográficas, estudiadas en textos elementales de Geografía.

También influyó en la selección de ese escenario serrano el auge insurreccional en la provincia de Las Villas y particularmente de la región de Sancti Spíritus.

A fin de llevar a cabo la nueva empresa, Faure Chomón Mediavilla, secretario general del Directorio después de la muerte de José Antonio Echeverría y de Fructuoso Rodríguez, marcha al exilio en unión de otros compañeros.

"Lo primero que hicimos -recordó años después Chomón Mediavilla- fue fundar la Organización en Estados Unidos, reunir los recursos necesarios, fundamentalmente dinero (recaudado peso a peso), establecer contactos clandestinos para la compra de armas y buscar un barco en el que haríamos la travesía.

“A través del puerto de La Habana logramos introducir el primer envío de armas, ocultas dentro de automóviles que se importaban hacia Cuba, a las que se unieron algunos fusiles que quedaron de la acción de Palacio y otros pertrechos donados por conspiradores auténticos; todo lo cual hacían unas 40 armas largas y nueve o 10 cortas”.

Con ese cargamento se decidió crear la primera base guerrillera en el Escambray, adonde se trasladó la Dirección de Acción de la organización en la capital, la que debía reunir hombres necesarios para preparar las condiciones con el objetivo de esperar la expedición que conduciría el resto del armamento.
Al frente de esa misión fue designado, por la Dirección del Directorio en la principal urbe del país, Eloy Gutiérrez Menoyo (traidor posteriormente), quien llegó en noviembre de 1957 a la serranía.

APERTURA DEL FRENTE

El 25 de enero de 1958 murió en desigual combate el Capitán Enrique Villegas, quien hasta un mes antes había sido el coordinador del Directorio en la ciudad de Sancti Spíritus, pero cedió el cargo a su compañero de luchas Horacio (Piro) Abréu, al alzarse en las montañas a fin de preparar las condiciones para constituir el Frente que ya se estaba gestando en Cuba y en el exilio.

La triste noticia les llegó a los exiliados cubanos en Miami mediante un cable difundido por agencias de prensa. A los tres días del suceso, en recordación al aniversario del natalicio de José Martí y como homenaje póstumo a Villegas (el primer mártir del Escambray), Faure anunció la inmediata apertura del Frente Guerrillero, del cual sería su jefe.

El grupo de expedicionarios (unos 15 ó 17) embarcaron el 31 de enero hacia la ínsula a bordo del yate Scapade, en el que hicieron un accidentado viaje que únicamente la pericia, audacia y la voluntad pudieron vencer los imponderables antes de la llegada al suelo patrio el ocho de febrero por el puerto de Nuevitas.

Algunos se dirigieron a La Habana para reforzar la lucha clandestina; otros lo hicieron hacia el macizo montañoso de la región central, al cual arribaron el 13 de febrero del 58, fecha que la historia recoge como la de la constitución del Segundo Frente Nacional del Escambray.

Situaciones difíciles y de amargura frente a la división causada por Menoyo y algunos de sus seguidores tuvieron que enfrentar los combatientes del Directorio Revolucionario 13 de Marzo.

El jefe de los recién llegados evocó aquellos momentos: “Al llegar a las montañas espirituanas, lejos de ser recibidos como hermanos que venían con armas y hombres a reforzar la guerrilla, la "bienvenida" resultó fría y hostil”.

Muy distinto resultó el encuentro sostenido con los compañeros del Directorio de la ciudad espirituana. Piro Abréu lo describió en su libro Cómo conocí a Clodomira:

"Llegó el gran día anhelado por nosotros. Grandes emociones por conocer personalmente a aquel grupo de bravos que venían. Nuestros corazones saltaban queriéndose salir de nuestros pechos..."

Las desavenencias obligaron a la ruptura con aquel grupo que recibió a los expedicionarios; entonces la denominación de Segundo Frente Nacional de Escambray fue cambiada por Frente Guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, y Gutiérrez Menoyo usurpó el nombre inicial para incorporarlo a la tropa que decidió mantenerse bajo sus órdenes.

Faure y sus compañeros de lucha contaron con el apoyo de la organización clandestina espirituana la que, además de realizar sabotajes, difundir propaganda y llevar a cabo otras actividades que propiciaban un clima de agitación revolucionaria, constituía la base logística y una retaguardia efectiva del Frente por cuanto garantizaba su abastecimiento en hombres, armas, medicinas y otros medios imprescindibles.

Faure y Che en el Escambray, 1958. Foto: Tomada de la Revista BohemiaFaure y Che en el Escambray, 1958. Foto: Tomada de la Revista BohemiaAl arribo del Comandante Ernesto Che Guevara, con su Columna número Ocho Ciro Redondo, a las montañas del Escambray, las fuerzas del Directorio y del 26 de Julio formaron el Frente de Las Villas, y sus respectivas columnas unidas fueron ocupando posiciones y territorios.

Las largas jornadas combativas se vieron coronadas con la liberación de poblados y ciudades hasta arribar al Primero de Enero de 1959, día en que el pueblo cubano, junto al Ejército Rebelde, disfrutó la victoria por la que tantos hombres y mujeres, sobre todo jóvenes, habían luchado durante años y por la que muchos ofrendaron sus vidas.