CAMAGÜEY.- “ Hay que decir que dejó realmente a nuestro pueblo una herencia gigantesca, infinita, con esa actitud [...] con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo; y [...] las banderas de la patria y de la revolución, de la verdadera revolución, con independencia y con justicia social, fueron colocadas en su sitial más alto” , expresó nuestro Comandante en Jefe el 15 de marzo de 1978 en el acto por el Centenario de la trascendental posición intransigente de Antonio Maceo.

Esta reafirmación del Titán de Bronce se reafirma cuando en 1884, al conocer de que algunos hacendados cubanos temían por sus intereses si se reanudaba la guerra, asumieron una actitud pro-anexionista hacia los Estados Unidos, por lo que escribe una carta desde Honduras a José Dolores Poyo, director del periódico El Yara, en Cayo Hueso, en la que expone tajantemente:

“Cuba será libre cuando la espada redentora arroje al mar (a) sus contrarios (...) Pero quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.

 

Lea en Adelante.cu  sobre los días de Maceo en Camagüey