Cándido González Morales dejó una huella imborrable entre familiares, amigos, en los pasillos de la Escuela Profesional de Comercio, hoy el Instituto Politécnico de Economía donde se perpetúa su nombre; en México, en el Granma, junto a Fidel.

De pensamiento claro y firme palabra, “La vida no tiene sentido si no se lleva con honra y dignidad”; expresión con la que fue consecuente hasta el último de sus días, aquel 8 de diciembre de 1956, cuando justamente regaba con su sangre el suelo patrio, dejando plantada una semilla de la que brotaron a su modo de decir, “hombres llenos de desinterés que han entregado una juventud floreciente al sacrificio por su pueblo “.

Este, tu pueblo, te honra hoy con ramilletes de eterna gratitud.

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