Este hombre,  historiador, etnólogo, sociólogo, lingüista, musicógrafo, jurista y crítico, con su aporte a la cultura nacional e iberoamericana constituye un imperecedero legado para el patrimonio del continente americano.

   El apelativo dado por Juan Marinello del tercer descubridor de Cuba, después de Cristóbal Colón y Alejandro de Humboldt,  lo tiene bien ganado al crear y desarrollar conceptos tales como la “transculturación” y los “estudios afrocubanos”, difundidos ampliamente en los más diversos ámbitos.

   Don Fernando, nacido el 16 de julio de 1881, en La Habana, analizó el folclor y la historia del país, se apoyó en su condición de polígrafo y abarcó en sus trabajos estudios sociológicos, etnográficos, lingüísticos, arqueológicos, antropológicos, musicológicos y criminológicos, entre muchos otros.

   Esas indagaciones ayudaron al cubano a reconocerse a sí mismo y a confirmar su identificación cultural y nacional.

   Dedicó gran parte de su vida intelectual a la búsqueda del conocimiento de la raza y los racismos, que a pesar de los años no ha perdido su vigencia pues incita a pensar en los retos y desafíos que aún deben enfrentarse y resolverse por la humanidad en este siglo XXI.  

   El engaño de las razas, como se conoce, es uno de esos ensayos relacionados con el tema que le preocupó y ocupó, y le llevó al convencimiento de que era necesaria una eliminación definitiva de cualquier prejuicio social y racial.

   Este pensamiento implicaba una firme defensa de los más elementales principios democráticos, frente a los privilegios que aún querían conservar quienes se aferraban a los valores de la tradición criolla colonialista.

   Nadie como él estaba claro en su época de que el cubano era el resultado de la interacción de las diversas culturas (aborigen, española, africana, asiática) que de algún modo habían ejercido y ejercen influencia en pleno siglo XXI.

   Su preocupación por el difícil escenario en que se desenvolvía la población negra lo inspiró a publicar varios títulos, entre ellos:  Los negros brujos (1906), Los negros esclavos (1916), La fiesta afrocubana del Día de Reyes (1920), Los cabildos afrocubanos (1921), Historia de la arqueología indocubana (1922), Un catauro de cubanismos (1923), y Glosario de afronegrismos (1924).

  Las constantes investigaciones científicas y su pensamiento político-ideológico lo convirtieron en una de las voces más fuertes y valiosas entre los patriotas cubanos que se opusieron a la penetración yanqui y su malograda república.

   Él tenía muy claro lo que significaba la intervención norteamericana en la guerra de independencia de Cuba y la entrada del capital imperialista en la Isla.

   Desde su honestidad intelectual y científica, y en su audacia investigativa en un campo tan complejo como el de las ciencias sociales y culturales, este hombre ocupa un puesto en la historia de la cultura cubana y universal. 

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