Amalia, la camagüeyana agraciada y elegante, la principeña culta, hermosa y educada, la que a decir de la poetisa Aurelia Castillo:“Parecía que había sido creada para llevar sobre sus hombros el manto real”.

Amalia, la defensora del amor y la dicha, la protectora de la virtud del amado, la que sin vacilar dijo:“Si no es con Ignacio, padre, con ninguno me casaré”,y luego, al esposo: “Tu deber ante que mi felicidad es mi gusto”.

Amalia, patriota insigne del Camagüey.


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