Este martes 8 de mayo la habitual peregrinación para rendir homenaje a Antonio Guiteras y Carlos Aponte, revolucionarios, antimperialistas caídos en las cercanías del Morrillo, no llegará hasta el Memorial, que en la orilla de mar atesora recuerdos.

La institución cultural Museo-Memorial, Monumento Nacional, recibe una restauración capital y no estará lista para este día abrir sus puertas, sin apresuramientos los especialistas encargados de la inversión constructiva se afanan en preservar la originalidad de la edificación instituida en 1720.

Esa fortaleza, situada muy cerca de donde el río Canímar desemboca en la bahía de Guanima, nació para proteger a la urbe occidental de los ataques de corsarios y piratas; pero trascendió en el tiempo porque allí, en 1935 fueron asesinados Guiteras y Aponte.

Los jóvenes intentaban abandonar a Cuba en el yate Amalia, para organizar, desde el exterior, una expedición armada y promover el movimiento insurreccional en Cuba. Pero ya habían sido delatados y cayeron infamemente acribillados por las balas asesinas.

Guiteras un año antes fundó la Joven Cuba, organización con propósitos revolucionarios, que pretendía, luego de lograr un proceso democrático y antimperialista en el archipiélago, implantar la reforma agraria, nacionalizar las riquezas del subsuelo, luchar contra el analfabetismo, igualdad civil, económica y política para la mujer, y una política exterior e interna genuinamente cubana.

Claro, ese proyecto renovador no convenía a los gobernantes de turno y mucho menos a Jefferson Caffery, entonces embajador de Estados Unidos en La Habana, la suerte del luchador antimperialista estaba echada, y una delación puso en movimiento a las fuerzas que truncaron su vida.

En el Morrillo, la brisa circula sin interrupción, el mar cercano irrumpe en los arrecifes y el silencio es cómplice de quienes acuden cotidianamente a recordar al joven Tony, afable y respetado por sus compañeros.

En el obelisco que marca exactamente el lugar donde la bala penetró en el pecho del combatiente, este ocho de mayo no faltarán flores, aunque los túmulos que guardan los restos de Guiteras y Aponte, ahora están bajo la custodia del museo Farmacéutico, para protegerlos de la avalancha constructiva.

Jóvenes, combatientes, y el pueblo de la ciudad de Matanzas llevará flores y cantos, de la hermana nación venezolana también se animarán voces para evocar a Carlos Aponte, la brisa matutina acariciará los rostros de quienes continúan el ejemplo, y hacen realidad el sueño de los que cayeron.