CAMAGÜEY.- Varias fechas y hechos marcaron la vida fecunda de Teodoro Pereira La Rosa, nacido el 18 de abril de 1908, en Jovellanos, Matanzas, y que con los años se convirtió en un indiscutible líder agrario en la zona del II Frente Oriental Frank País, e hijo por adopción de Camagüey.

La precaria situación económica que atravesaba el seno familiar lo obligó, sin llegar a la adolescencia, a desandar y desempeñarse como obrero agrícola, cortador de caña en centrales azucareros de la región yumurina, de aprendiz de carpintería y linotipo. Finalmente moldeó su formación como carpintero y albañil.

En su peregrinar en la búsqueda de un trabajo estable llegó a Camagüey en 1925, sorprendiéndolo la represión desatada por el ejército contra el movimiento obrero, con motivo del paro decretado por los ferroviarios, acción que culminó con el asesinato del dirigente sindical Enrique Varona.

De vuelta a la región natal, y sin trabajo, decide probar suerte en Baracoa, primero, en diferentes labores con el consorcio United Fruit Company, explotadora de importantes producciones bananeras. Luego en la construcción de secaderos de café.

La base naval de Caimanera acogió a este hombre. Vivió en ese poblado, donde demostró verticalidad de principios, sin límites.

Mientras, otros, incluidos los marines, buscaban esparcimiento en prostíbulos, bares y garitos, él, en los ratos de ocio, lo pasaba en el local del sindicato de los salineros y también del Partido Unión Revolucionaria Comunista, con un pensamiento renovador frente a una sociedad con predominio de desigualdad.

Pereira fue fuente de inspiración de la unidad de los campesinos en la región de Guantánamo, Sagua y Baracoa frente a tendencias desestabilizadoras, enfiladas contra Pepe Ramírez, tildado como comunista por elementos oportunistas infiltrados en las filas del movimiento revolucionario.

La candidatura unitaria funcionó. El 21 de septiembre de 1958, Teodoro fue elegido presidente del Comité Regional Campesino del II Frente, mientras Pepe Ramírez resultó el secretario organizador.

El 24 de febrero de 1959 en el teatro Oriente, en Santiago de Cuba, durante la celebración de la primera plenaria campesina, de carácter provincial, con la presencia de Fidel, resultó elegido nuevamente, responsabilidad asumida durante cuatro años hasta 1964, en que presentó síntomas de agotamiento físico y mental. No aceptó la jubilación y tras un período corto de descanso solicitó trabajar en la construcción y de nuevo vino para Camagüey, esta vez a Nuevitas, donde estuvo hasta el día que su corazón dejó de latir el 24 de enero de 1991.

UNA NUEVITERA HABLA DE TEODORO

Lina conserva muchas anécdotas de Teodoro. Foto: Otilio Rivero Delgado/ AdelanteLina conserva muchas anécdotas de Teodoro. Foto: Otilio Rivero Delgado/ AdelanteCasi a comienzos de 1965, Lina Vázquez Anderson tuvo la responsabilidad de recepcionar los nombres de las personas que llegaban a la norteña zona, de diferentes puntos del oriente del país, para impulsar la construcción de fábricas. En el listado apareció Teodoro Pereira.

Cuenta ella que su esposo, ejecutor de obra de la antigua ECOI 8, y Pereira, entablaron una profunda y sólida amistad, incluso, no pocas veces visitó el hogar de ambos.

“No era un hombre que hablaba mucho. Cuando se le preguntaba por las luchas de la Sierra o del Congreso Campesino en Armas, lo menos que refería eran los méritos personales. Destacaba a Camilo, al Che, a Fidel y a Raúl.

“Era extremadamente modesto, trabajador, participaba en las movilizaciones, y no había actividad en que no estuviera, como decía la gente de antes, estaba como el arroz blanco”.

La casa que tenía no la abandonó. Con avanzada edad pasó al hogar de ancianos en sesiones de día solamente. Fue un referente para los trabajadores y las demás personas que convivían en el lugar. Promovió áreas para el cultivo de productos agropecuarios y, a la vez, enseñaba.

El 11 de marzo de 1987, conocida la presencia de Teodoro en el hogar de ancianos, Fidel decidió visitarlo.

“Fidel era impresionante, es como si uno se quedara sin aliento, te sobrecogías. Fue saludando y dándoles la mano a las personas que estaban a ambos lados. Estuvo en la cocina y destapó las ollas y desde allí vio los sembrados.

“Alguien dijo que Pereira era el promotor, y dirigiéndose a él, le explicó: ‘Es importante y bueno hacer este tipo de trabajo, sobre todo, familiarizar a los demás para que lo hagan y no esperar que las cosas vengan de afuera’”.

Lina relata que Pereira le hablaba bajito a Fidel, y medio agachado le enseñaba la calidad del tipo de suelo.

A la salida del hogar una muchedumbre lo aguardaba.

“Parecía que en ese mar de gente, él navegaba. Se demostró una vez más que la gente quiere a Fidel”.

Cuenta Lina que Pereira integró la delegación de la región de Nuevitas al I Congreso del Partido Comunista de Cuba, al que ella también asistió.

En 1977, Raúl Castro personalmente le entregó a Pereira la medalla de Combatiente del Ejército Rebelde. En las honras fúnebres, efectuadas en Jovellanos, este hombre iluminado por la nobleza, recibió ofrendas florales en nombre del actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.