CAMAGÜEY.- Un día, no recuerdo cuál de las periódicas visitas que mientras tuvo fuerza y salud realizaba a nuestra redacción el poeta y escritor Juan Ramírez Pellerano (fallecido) me trajo un regalo, al que acompañó de la delicada muestra de cariño que siempre me manifestó con un cálido beso a mis manos entre las suyas: “por ser agramontina”

Son tres sonetos, dedicados a Ignacio Agramonte, mecanografiados en su vieja UNDERWOOD, con una cinta semigastada a juzgar por lo difuminado de sus letras, pero por suerte legibles, enumerados consecutivamente de su puño y letra, y fechados: c.-5-2002.

Precisamente hoy, aniversario 176 del natalicio del Héroe Epónimo del Camagüey, me parece oportuna su publicación, pues encuentro en el valor sentimental y patriótico que inspiraron a su autor, un merecido y digno homenaje. Una vez más, gracias Pellerano.

1 El Mayor

No solo “alma de beso” atesoraba al hombre del “rescate” y la igualdad:luchó por la “Vergüenza”, la verdad,y la victoria que siempre fue esclava…

La guerra con tesón iluminaba su ruta de justicia, de equidad:¡ de su sangre fluyó la libertad que Cuba muy adelante se ganaba!

¡Y el genio tornaría cual centella con sus huestes marcando el derrotero:venciendo con la fuerza del guerrero!

¡De ese rayo de sol tan deslumbrante jamás regó su luz ninguna estrella que cortó con su filo este “diamante”!

2 Todo el amor…

Amalia, numen de elevada esencia:digno camino y nobles horizontes que alumbró de coraje nuestros montes forjando la razón de su conciencia.

Fue mambisa adorada del amor que domó el sacrificio y valentía por una Patria nueva que nacía en la Ruta brillante del Mayor…

¡Amores nunca vistos, sin la suerte de una vida feliz e iluminada,vivieron en el alma de su historia!

Y rechazando el sino de la muerte con gran pasión de dicha inesperada:¡te fuiste con tu Ignacio en la gloria!

3 Agramonte

Si en el monte la luz no se veía y noche oscura todo lo inundaba: un alud con sus héroes esperaba traernos para siempre el nuevo día…

Y ciertamente, cuando amanecía,en el sol cabalgando vi al Mayor: alto el machete, bravo el furor en la gloria de su Caballería.

Y tembló el Camagüey siempre oprimido de tanta humillación y esclavitud que cada Mambí fue un sol aguerrido…

Y El Mayor, es la luz que renacía,ya que en él no existió Jimaguayú,¡pues sigue cabalgando todavía!...