LA HABANA.- Como parte del gran homenaje del pueblo de Cuba a Frank País García cercano ya el aniversario 60 de su asesinato, veteranos combatientes e historiadores se reunieron hoy para evocar al héroe y al ser humano excepcional, orgullo de esta tierra y, sobre todo, de su amada Santiago.

Tan íntegro y hermoso como ese eterno joven rebelde fue el retrato que dibujaron a mano, entre todos, los participantes en el taller convocado por la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y el Instituto de Historia de Cuba.

Con admiración hablaron del Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, organizador del levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba y protagonista de incontables acciones clandestinas y de apoyo a la lucha en la Sierra Maestra, incluido el envío del primer refuerzo desde el llano al Ejército Rebelde.

Para todos, Frank fue, es y será siempre una figura entrañable e imprescindible, afirmó la destacada luchadora Asela de los Santos, que del “David” de la clandestinidad fue enumerando virtudes, que lo convierten en símbolo para las nuevas generaciones: valentía, altruismo, jovialidad, pureza, tenacidad, espíritu justiciero y un amor infinito a Cuba.

Sumó a lo anterior su fe inconmovible en la victoria, entrega a la Revolución y lealtad a Fidel, y destacó que el Comandante en Jefe supo aquilatar, mejor que nadie, la descomunal valía de aquel joven, que al ser masacrado en plena calle por esbirros de la tiranía batistiana, el 30 de julio de 1957, tenía apenas 22 años de edad.

De los Santos recordó lo escrito por el líder de la Revolución a Celia Sánchez, al día siguiente del crimen: “No puedo expresarte la amargura, la indignación, el dolor infinito que nos embarga… ¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado. No sospecha siquiera el pueblo de Cuba quién era Frank País, lo que había en él de grande y prometedor”.

Fidel se preguntaba entonces si alguien podía estar pensando en su vida después de ver asesinado a Frank, “el más valioso, el más útil, el más extraordinario de nuestros combatientes”, y lo cierto es que, lejos de amilanarnos y debilitarse la lucha, su muerte no hizo sino multiplicar las ansias de libertad y el heroísmo de todo un pueblo, reflexionó.

Por su parte, el general de brigada de la reserva William Gálvez, autor del libro Frank entre el sol y la montaña, hizo un recuento de la vida del héroe, su hogar, infancia y adolescencia, su madurez temprana, sus inquietudes políticas, incluso antes del golpe militar del 10 de marzo, la clarinada que para él supuso el 26 de julio de 1953, sus dotes de organizador, sus métodos de dirección.

Y habló, también, de aquella tarde aciaga, para revivir lo sucedido en el Callejón del Muro, el vil asesinato de Frank y su compañero Raúl Pujol, el sepelio convertido en una multitudinaria manifestación de duelo, repulsa y rebeldía popular, como no se recuerda otra en Santiago de Cuba.

Testimonios, recuerdos y reflexiones se sucedieron durante este taller, en el cual especialistas de la Oficina del Historiador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias presentaron una multimedia y un audiovisual titulados Inolvidable Frank, igual que el libro que sobre el héroe escribiera Vilma Espín Guillois.

Otros textos hay y muchos más seguirán sumándose, la Oficina de Asuntos Históricos tiene entre manos la iconografía del héroe y es que, aseguró el doctor Eugenio Suárez Pérez, director de la institución, este pueblo jamás olvidará su historia ni traicionará a sus héroes y mártires.