Fidel

Nada nos quita a Fidel. Ni la muerte. Porque él es símbolo de la infinitud, conexión de siglos, Cuba dentro y fuera del archipiélago, holografía sempiterna de las mejores calidades humanas. Camagüey sigue en el mapa de sus magnitudes.

 



Lidia María García no cerró el negocito, trabajó todo el día y terminó exhausta como es habitual. Pero su rutina varió en la noche, que en lugar de pasarlo con las piernas en alto frente al televisor, lo dedicó a honrar al eterno Comandante de la Revolución Cubana.

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La Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte Loynaz aún continúa con los honores a Fidel Castro Ruz. Luego de que se terminara el tributo de los camagüeyanos, ahora el hormigueo de los preparativos para ofrecer una velada artística, es la tarea de orden aquí.

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“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Fidel Castro

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Desde el mismo balcón donde el 4 de enero de 1959 Fidel se dirigiera al pueblo camagüeyano por primera vez, los estudiantes de la Secundaria Básica Noel Fernández Pérez recordaron al máximo líder de la Revolución.

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Aquel 4 de enero cuentan que llegó a la mañana por Guáimaro, y que el pueblo lo vitoreaba a su paso por la Carretera y por las calles de la ciudad hasta que, ya de noche, inundó la Plaza de la Libertad


La juventud junto a todo el pueblo camagüeyano acompañará durante toda la noche al Comandante en Jefe, en la Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte de esta ciudad, donde se desarrollará una vigilia en honor a quien el 4 de enero de 1959 entró triunfal en la tierra de El Mayor.


Para Matilde Jova González, Fidel será siempre aquel hombre inmenso, que con jovialidad de niño una mañana de noviembre de 1960 no supo distinguirla entre sus alumnos de la comunidad camagüeyana de San Miguel.


En 1985, tras el paso del huracán Kate, Fidel salió a recorrer los lugares afectados y a improvisar soluciones, como solo él sabía hacer. Con ese afán llegó hasta la fábrica camagüeyana de Tejas Infinitas, y rememorar ese momento hoy con dos de sus protagonistas les entrecorta la voz y agua los ojos.


Vivimos en una era de grandes contradicciones, de los que pujan por el bien o los que pujan por el mal. Pero es una época también de privilegios que en Cuba resultan, a diferencia de lo descrito por los diccionarios, una ventaja exclusiva o especial para millones de personas.