Fidel

Nada nos quita a Fidel. Ni la muerte. Porque él es símbolo de la infinitud, conexión de siglos, Cuba dentro y fuera del archipiélago, holografía sempiterna de las mejores calidades humanas. Camagüey sigue en el mapa de sus magnitudes.

 



El Fidel que queremos tener siempre entre nosotros

Esther Quintero Labrada hacia pocas horas que acababa de regresar de La Habana del encuentro, convocado para la celebración del 90 cumpleaños de Fidel y el aniversario 75 de la fundación del Consejo de Iglesias de Cuba, con la presencia de Miguel Díaz Canel, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Leer más...

El regalo de la Tínima a Fidel

José Alberto Artola Moreno ,Toto, es un veterano maestro cervecero, vio nacer la Tínima, pero como él otros fundadores comparten la opinión de que la fábrica no cejará en cumplir la petición de Fidel de que sea siempre ejemplo de disciplina, eficiencia y calidad.

Leer más...

Fidel en la poesía de Nicolás Guillén

 

Leer más...

 ¡Gracias Fidel Castro!

Dijo el Héroe Nacional cubano, José Martí, con su palabra universal, que ninguna voz es débil para rendir honor, de aquí que me atreva en esta ocasión a escribir acerca de Fidel, para nosotros, en la grandeza de su sencillez, Fidel Castro Ruz, para el resto del mundo.

Leer más...

Fidel con los niños en el Palacio de Pioneros Camilo Cienfuegos

Francisco López –Paquito para los camagüeyanos y para muchas personas en el mundo integrantes de movimientos de solidaridad con Cuba—retiene en la mente la vez que Fidel, con su largo paso accedió al Palacio Provincial de Pioneros Camilo Cienfuegos aquella tarde del 17 de diciembre de 1974.


Impresión de un azucarero sobre la personalidad e inteligencia de Fidel

Las tres veces que Pedro Calero Hernández habló con Fidel lo marcaron para toda la vida. La primera sucedió cuando apenas tenía 25 años y trabajaba en el área energética del central Batalla de Las Guásimas, en Vertientes.


Pozo de Vilató en la ruta del Comandante

Primero fue Caracamisa; muchos años después Cocina Alta, y luego Cubita Arriba. En ese puerto de la sierra, al finalizar la Guerra de Independencia, se avecindaron isleños y criollos;los primeros, dispersos soldados españoles, campesinos pobres en su tierra; y los segundos, cubanos a quienes sorprendió el fin de la guerra por este lado, y que aparte de estar alzados en el monte, ya no sabían hacer otra cosa.


Un día me levanté como si nada

Por aquella época el Circuito Norte que venía desde Cunagua y cruzaba las márgenes del río Caonao, por entre los bateyes cañeros de Santo Domingo y La Caridad, era un polvoriento terraplén rojipardo que para las temporadas de lluvia se transformaba en un tormentoso carril de zanjones y lagunatos inundados.


Siempre en la primera línea

Los cubanos estamos acostumbrados a la presencia alentadora de Fidel en los momentos de mayores riesgos de nuestro proceso revolucionario.