CAMAGÜEY.- Me atrevo a afirmar, que fue aquí en nuestro Camagüey donde el Máximo Líder de la Revolución habló públicamente por primera vez del papel de la prensa después del triunfo; sabemos de su concepción sobre Radio Rebelde bien definida desde los días de la Sierra Maestra.

La noche del 4 de enero de 1959 motivado por la presencia de periodistas cubanos y extranjeros en el multitudinario acto de la Plaza de la Caridad de esta ciudad, Fidel definía el derecho del pueblo a estar informado, y el deber de los periodistas a ser veraces ...

Permítanme amigos lectores insertar aquí sus propias palabras de entonces, por demás poco difundidas, mucho menos en la edición de El Camagüeyano, donde se recogió casi en su totalidad el acontecimiento, pero lógicamente, con la óptica de uno de los poderosos pilares de la propaganda burguesa de etapa neocolonial en este territorio.

...brindémosles a los periodistas todas las facilidades, porque para eso hay libertad de prensa en nuestra Patria... es para nosotros y para ustedes, un motivo de orgullo a pesar de los pequeños inconvenientes tener delante un camión lleno de periodistas cubanos y extranjeros. Bien merecen los periodistas la oportunidad de trabajar; el periodista trabaja para el pueblo, el periodista informa al pueblo. El pueblo solo necesita que le informen los hechos, las conclusiones las saca él, porque para eso es lo suficientemente inteligente nuestro pueblo cubano. Por algo las dictaduras no quieren libertad de prensa, por algo nos tuvieron censurados y amordazados durante tantos meses .Durante tantos meses seguidos, que sumados como bien dicen ustedes eran años…”

Pero, además, cuando no había censura no podía decirse, sin embargo, que había libertad de prensa. Porque cuando un derecho se lo pueden arrebatar al pueblo de un día para otro tranquilamente, no es un derecho...

Libertad de prensa hay ahora, porque sabe todo el mundo que mientras quede un revolucionario en pie habrá libertad de prensa en Cuba...Cuando se habla de un derecho después de la Revolución triunfante, se habla de todos los derechos; derechos que son derechos porque no se pueden arrebatar, porque el pueblo los tiene asegurados de antemano.

Cuando un gobernante actúa honradamente, cuando un gobernante está inspirado en buenas intenciones, no tiene por qué temer...Si un gobierno no roba, si un gobierno no asesina, si un gobierno no traiciona a su pueblo, no tiene por qué temer a la libertad de prensa...

Hay algo a lo que el ser humano no se adapta jamás: a lo que le produce asco, a lo inmoral... desde la censura de prensa para todo el pueblo hasta el derecho de decir todo lo que les daba la gana a unos cuantos insolentes; desde la prohibición a las estaciones de radio y a los periódicos de escribir lo que quisiesen sus directores y sus redactores hasta la obligación de permitir que allí ellos escribieran todo lo que les diera la gana, o hablaran ellos...

El artículo 53 la Constitución de la República de Cuba reconoce la libertad de palabra y de prensa conforme a los fines de la sociedad en que vivimos, en este caso la socialista, donde los medios de difusión son de propiedad estatal o social, con lo que se asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador.

El papel que desde ese día definiera para nuestro gremio el Comandante en Jefe de trabajar para el pueblo, para informar al pueblo, es misión cotidiana y estandarte de nuestro quehacer.

El próximo 12 de enero Adelante cumple igual número de años que la Revolución, igual número de años que este discurso, por lo que de igual forma me atrevo a afirmar que quienes desde las filas del Movimiento 26 de Julio decidieron fundarlo, tuvieron como principal motivación las palabras de días anteriores.

Fidel nos ha legado su periodismo, y de igual forma afirmo que es uno de los principales baluartes del periodismo contemporánea a nivel mundial, consecuente con su concepción de hace más de medio siglo; a nosotros, los periodistas de hoy, nos corresponde adentrarnos casa día más en esa directiva definida de aquel 4 de enero, con el compromiso y la lealtad de defender la verdad de Cuba a través de la prensa mientras quede un revolucionario en pie.