Foto: Amaury M. Valdivia Fernández/AdelanteFoto: Amaury M. Valdivia Fernández/AdelanteCAMAGÜEY.- Para Matilde Jova González, Fidel será siempre aquel hombre inmenso, que con jovialidad de niño una mañana de noviembre de 1960 no supo distinguirla entre sus alumnos de la comunidad camagüeyana de San Miguel.

“Nos habíamos enterado de que estaba recorriendo la zona y todos fuimos a verlo. Eran muchísimas personas y Él vino directo para donde estábamos mis alumnos y yo, preguntando por la maestra. Imagínate, yo era una muchachita de 105 libras, casi una niña, más pequeña que la mayoría de mis alumnos, y Él no lograba identificarme. Cuando conseguí hablar, no sé por qué, solo pude decirle: 'yo soy la maestra, doctor'”.

Cinco décadas después, frente a sus grupos del noveno grado de la secundaria básica Javier de la Vega, Matilde sigue atesorando aquel encuentro como uno de los sucesos más importantes en su vida.

“Ese es mi Fidel íntimo, el hombre risueño que bromeó conmigo y se preocupó porque tuviéramos bien preparada la Campaña de Alfabetización que comenzaría al año siguiente. 'No podemos dejar ni un solo cubano sin saber leer ni escribir. La Revolución es para todos', nos dijo. Por Él, sigo siendo maestra”.

“ESA NOCHE ME ACOSTÉ TEMPRANO”

La noche de este viernes Matilde no se mantuvo hasta tarde frente a la televisión, como es su costumbre. “Esa noche me acosté temprano. No fue hasta la mañana del sábado, cuando me enteré de la noticia a través de la radio; ha sido un golpe tremendo, del que todavía no he podido recuperarme”.

Mientras hablamos, en una habitación contigua comienza a escucharse el tema 'A los héroes', transmitido por la radioemisora provincial. Matilde no consigue reprimir una lágrima.

“Solo quiero que llegue el día en que Él pase por aquí, por Camagüey, para verlo y llevarle la flor que todavía le debo. Con Fidel se nos va una parte del alma de Cuba. Esa que Él nos enseñó a defender como lo más preciado”.