Genoveva Hernández Ramos.Fotos: Otilio Rivero Delgado/AdelanteGenoveva Hernández Ramos.Fotos: Otilio Rivero Delgado/AdelanteGUÁIMARO, CAMAGÜEY.- Por el Museo de la Constitución en Guáimaro, sitio de solemnidad donde el pueblo deja sus lágrimas y sus flores, una mujer de avanzada edad trata de ser fuerte y llega frente a la imponente foto de Fidel. En sus manos temblorosas lleva un ramo de flores silvestres de su jardín de campesina. Lo deposita  al lado de la querida figura del eterno combatiente y no puede más… el llanto le ahoga la garganta cuando promete no olvidarlo jamás y venerarlo siempre cual su dios.

 Samanda Acosta Quesada Samanda Acosta Quesada Entre profundo sollozos me dice que se llama Genoveva Hernández Ramos, que  fue ordeñadora, pero en el campo ha hecho además las labores más rudas y que es campesina con tierra de la CCS Camilo Cienfuegos: “Todos los cubanos le debemos a Fidel que tanto he hecho por los pobres de aquí y del mundo. A todos nosotros nos hizo dignos, porque  antes no éramos nadie en nuestra propia tierra”. Y se marchó llorando Genoveva.

Guillermo Martínez GonzálezGuillermo Martínez GonzálezDos pioneritos de la escuela Salvador Cisneros Betancourt de Guáimaro, hacen la última guardia  matutina  en  honor a Fidel en el Museo de la Constitución  y  le dan paso al relevo  inmediato:  los jóvenes comunistas. Samanda Acosta Quesada y  Guillermo Martínez González son los niños; cursan el sexto grado.

Samanda dice muy seria: “Para mí es un orgullo cuidar el sitial con la foto de Fidel, quien mucho luchó por nosotros los pioneros. Seguiremos sus ideas estudiando cada vez más”.

 Y Guillermito añade: “Hoy es un día triste para Cuba, pero vamos a seguir su ejemplo, sus ideales y continuaremos  luchando por la Patria que tanto amó y defendió”.

No es solo un grupo etáreo el que llora a Fidel. Sin pretenderlo, queriendo solo hacer justicia para todos, se ganó el corazón de niños y adultos. Adelante.cu lo vio en Guáimaro, mas lo sabe la verdad de Cuba.