QATAR.- Así amaneció el cielo aquí en el Hospital Cubano de Dukhan, encapotado, gris … cómplice de los sucesos o quizás parte del invierno que ya comienza. Nuestras banderas por primera vez a media asta y aun así bellas y victoriosas se elevan hacia este cielo, testigo desde hace más de 5 años del valor internacionalista de nuestro pueblo, de ese sentimiento inculcado por Fidel y que cosecha éxitos en el quehacer cotidiano de los nuestros por esta tierra.

La vida continua, se sigue trabajando. Pacientes y amigos nos dan ánimo y se solidarizan por la pérdida del gran hombre, pero hay tristeza y llanto por el que partió hacia la eternidad, dejando mucho más de lo que se lleva, porque nos deja en su grandeza sin límites lecciones de vida y humanidad de carácter universal, reconocidas hasta por adversarios; se nos ha ido un Padre, solo nos queda ser fieles a su memoria y decir cada día con nuestra labor: ¡Viva Fidel !